En la parte de infraestructura otra de las fallas que se detectó fue que no se atendieron las proyecciones que se hicieron para brindar el servicio a la población. Por ejemplo, para 1990 ya se había agotado la capacidad de atención del Complejo Hospitalario Metropolitano, construido en 1975, y no se hizo nada, advirtió Díaz.
A pesar de esta proyección, en 1977 se sumó al régimen social a los beneficiarios, lo que representó una carga extra para la capacidad de atención. Tampoco se formó personal. Se jubilaban y no se renovaban.
Les preocupa que en 3 años, el 30% de los especialistas se jubilará, por lo que contrataron a todos los graduados e iniciaron la formación de 128 al año, que ahora prevén incrementar a 200. El déficit inicial de especialistas era 352, el que está en 180, mientras el del MINSA es de 509.