La criminalidad ha tomado tal auge en el distrito de Panamá, que ni visitando a los difuntos en los cementerios municipales, se está seguro.
La realidad es que los delincuentes no respetan a los muertos ni a los deudos que van al cementerio de Amador.
"Irina", como prefirió que la llamáramos, contó que a eso de las 3:50 de la tarde unos sujetos le robaron cuando se disponía a llevarle flores a la tumba de su hermano.
"Sólo escuché un pito y más tarde, sin darme cuenta, dos sujetos se me aparecieron y me robaron", manifestó.
Además, uno de los señores que limpia las tumbas confesó que desde los edificios de Patio Pinel observan a las personas para robarles, mientras se adentran al camposanto.
En el de Concepción Municipal se han dado robos en horas de la tarde.
La funcionaria dijo que los que roban son las mismas personas del área, los sábados y domingos.
En Amador las autoridades alcaldicias mantienen dos unidades de Vigilancia Municipal.
"Ya no roban argollas (de bronce) porque hace cuatro años que prohibimos que las colocaran y las que habían llamamos a los familiares para que las recogieran", expresó.
El alcalde Juan Carlos Navarro gestiona para lograr la vigilancia todos los días de la semana.
Manifestó que se trata de un área caliente y los fascinerosos están vigilando desde los edificios de Patio Pinel.
La problemática llevó a la colocación de luces y el próximo 6 de noviembre se hará el encendido, para que en las horas de mayor peligro de malhechores haya iluminación.
"Es un atraco, un abuso, algo que no se puede definir", argumentó.
Para el sacerdote Torres, las personas van a los camposantos en actitud de piedad, respeto y son atracados por el crimen organizado.
Pidió que haya algún tipo de seguridad con los ciudadanos.
Por su parte, Noris Vega, vocera de la Policía Nacional, manifestó que la entidad hace las rondas regulares por el sector.
Desconoce si hay denuncias de robos específicamente en ese cementerio capitalino.
Lo que sí sabe es que a la Alcaldía de Panamá le corresponde coordinar los servicios de vigilancia, porque no pueden entrar a lo privado.
Y mientras tanto, en el cementerio de Pueblo Nuevo se dan actos de brujería.
A eso de las 9:30 de la mañana, al subgerente de Vigilancia Municipal, Luis Carlos Rudas, desde un vehículo Toyota Land Cruiser, de color negro, le arrojaron un bulto que contenía un puerco muerto. La situación se registra en Amador.
Hace cinco años, irresponsables utilizaban el cementerio de Pacora Centro para tener relaciones sexuales, mientras que en el de Juan Díaz, cerca de una cancha, consumían sustancias ilícitas.