Al parecer, hasta el dinero proveniente del alquiler de los kioscos, cafetería, fotocopiadora, puestos de venta y otras recaudaciones fue a parar a cuentas diferentes a las del Centro Básico Monseñor Francisco Beckman.
La auditoría que efectuó el Ministerio de Educación arrojó un faltante en este fondo de 11,010 dólares.
Este dinero, denominados "Fondo de Depósito a la Orden", es recaudado a través de autogestión, y a la vez funciona como una cuenta depositaria de los fondos de terceros, como la Sociedad de Graduandos y otras.
En el período auditado, entre el 1 de enero del 2006 y el 31 de mayo del 2007, se determinó que el Beckman recibió ingresos por 17,834.67, que fueron depositados en la cuenta bancaria respectiva.
Sin embargo, 11,010.30 dólares no fueron reportados ni depositados. Esto significa que casi el 40% de los fondos provenientes de los arrendamientos desapareció.
Además, la auditoría advierte otras situaciones que no reflejan la aplicación de un adecuado sistema de control interno, como el uso de recibos no autorizados para el cobro de los alquileres de la cafetería, kiosco, copiadora y puestos de venta.
Igualmente, dejaron de hacer los recibos de ingresos por la venta de insignias, lo que ocasionó que no se llevara un control adecuado para cumplir con el compromiso del pago a la empresa Distintivos & Accesorios, a quien se le adeuda 13,080.90 dólares.
Cuando los auditores indagaron a las cuatro personas encargadas de administrar el kiosco, la cafetería, la copiadora y el puesto de venta, todos coincidieron en algo: presuntamente entregaron el dinero a la administradora, Ángela Buendía y a la contadora Norma Alveo.
María Córdoba, administradora de la cafetería, en el cuestionario de respuestas a los auditores, señaló que hizo los pagos en el pabellón nuevo y los funcionarios que recibieron el dinero fueron Buendía y Alveo.
Indicó que no realizó los pagos en lugares distintos a las instalaciones del plantel y que todos los meses que pagaba "no siempre le hacían recibos autorizados del colegio".
Blanca Diez, administradora del kiosco, dijo que realizaba los pagos a la administradora Buendía y agregó que desconocía que los recibos no eran los autorizados.
La encargada, de la fotocopiadora, Ruth Burbano, explicó en una misiva a los auditores, que efectuó los pagos a tiempo a la administradora y a la contable del plantel, aunque éstas a veces no les daban recibos, sino documentos donde constaba el recibo el dinero.
En tanto, Alexander Blandino, quien arrendaba el puesto de venta del Beckman, indicó que los pagos los realizaron a la administradora, aunque aseguró que no guardó todos los recibos.
Por este presunto peculado se investiga al ex director del colegio, Daniel Véliz, a la ex administradora, Ángela Buendía y a la ex contable, Norma Alveo.
Busque mañana cómo los encargados del Beckman desembolsaban dinero a administrativos y docentes.
Segunda entrega