Nación

Desempleo y miseria en la tierra del banano

”La cosa está muy dura”, dicen los desocupados, en su lucha por sobrevivir sin los sueldos de la bananera.


Allá el día transcurre lentamente. Las horas parecen vencidas por la miseria que sacude con fuerza cada rincón y que llegó para quedarse.
De aquella pujante región chiricana reconocida internacionalmente por la excelencia en la producción del banano queda muy poco... casi nada.
Y es que aunque en el centro del distrito de Barú los comerciantes y buhoneros hacen su mejor esfuerzo por “barajar los momentos difíciles”, en las fincas y los sectores vecinos, el intento empieza a ser infructuoso.
Un tácito acuerdo, en una frase breve, ha sido aprobado por los lugareños. Durante el recorrido de El Panamá América se escuchó una y otra vez: “la cosa está dura, muy dura”.
En aquellos bananales, el sol actuaba esa mañana como el más exigente capataz. Sus rayos penetrantes marcaban el ritmo a eso del mediodía en Finca Majagua, justo cuando Tomás González, de 32 años, encargado de embolsar la fruta, hizo un alto para atendernos.
Su piel blanca llevaba las marcas del trabajo; rasguños y cicatrices. En su ropa, una camisa crema de mangas largas y su pantalón chocolate, apenas se distinguía la tonalidad. La tierra y la maleza propia del lugar habían dejado su huella para entonces.
Sudaba copiosamente. No era para menos, pero sin vacilar nos dijo presuroso que “cada día las cosas se ponen más verdes. Todo está caro”.
Hace un año empaca con bolsas tratadas el banano, fumiga y riega. “Pero hay que trabaja’ muy duro pa’ sacar algo pa’ la comida de mi niño chiquito”.
A pocos minutos de Majagua, fuera de las fincas, en el sector de Quira, una mujer de unos 5’6” barría descalza el patio de su casita de zinc oxidado y cañazas a punto de desplome.
Nos recibió con su ceño fruncido y su mirada incrédula. Y antes de que pudiera negarse a la entrevista, le fue explicado el propósito.
Sólo llegar a ella representó el más tenaz sacrificio. Había que sortear la altura atravesando un puente de tabla para evitar caer en una corriente de agua sucia.
Razones le sobran para su desconfianza. Su esposo trabajó en las bananeras hasta hace poco más de un año y al ser despedido la abandonó a ella y sus hijos de 13, 12, 10, 8, 7, 3 y 2, “todos del mismo papá”.
Del Ministerio de Vivienda (MIVI) recibió la promesa de un PARVIS hace tres años y a la fecha “nada de nada”.
“Yo he tenido que luchar mucho... mi señor y yo nos dejamos, no nos comprendíamos y ahora tengo que hacer cualquier cosa para mantener a mis niños”, expresó Bélgica Samudio, de 31 años y, a pesar de la firmeza de su voz y su gesto de dureza, luchaba por esconder aquellas lágrimas que querían traicionarla.
De pocas palabras, pero decidida y resuelta, Bélgica contó que trabaja la palma de aceite, vende corozos “a B/.1 el saco”, hace rifas y sus hijos, los mayores, recogen latas que recogen en el vertedero de Santa María, cerca de allí.
El autor tenía planeado que el libro se editara en Estados Unidos, sin embargo los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001, con el derrumbe de las Torres Gemelas del World Trade Center, todo se vino abajo.
Las empresas editoriales con las que había conversado para publicar el libro le comunicaron que tendría que esperar. Don Bernardo Núñez se sintió desilusionado, pues había invertido mucho tiempo y recursos en este trabajo.
Pero, para no dejar engavetado el fruto de tantas horas de desvelo hizo los arreglos para sacar una edición limitada para ser distribuida localmente.
Empero se mantiene en pie los arreglos con las editoriales de Estados Unidos para publicar con un mayor tiraje este meticuloso trabajo de investigación y compendio sobre el béisbol.
Los aficionados y quienes se precien de seguir con pasión el béisbol no pueden privarse de adquirir esta portentosa obra para enriquecer sus conocimientos sobre la materia. Pueden llamar al 229-0394
El autor se cuestiona: “Cómo no dar a conocer tantas cosas tan interesantes, quedarnos con ella, sin transmitirlas a tantos fanáticos del baseball para que las disfruten como yo las he disfrutado. Es un egoísmo imperdonable”.
Nosotros agregamos que sería mezquino pasar por alto y no reconocer los grandes méritos de tan magnífica y bien documentada obra de un autor que ha dedicado mucha parte de su vida a este emocionante y divertido deporte.


fecha edicion
old id
77174
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América