Nación

Diferencias políticas no deben entorpecer integración centroamericana


El presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, exhortó a los otros países centroamericanos ayer a "cerrar filas" para impedir que diferencias políticas coyunturales "interfieran con el progreso del libre comercio que nos beneficia a todos y que todos precisamos".
En una entrevista exclusiva con El Panamá América, el mandatario estimó que la próxima cumbre centroamericana a realizarse en junio en Panamá debiera acordar "un claro compromiso" para evitar que problemas como los actuales diferendos limítrofes socaven "los anhelos que compartimos para lograr la integración".
"Las instancias apropiadas para la resolución de estos diferendos son los mecanismos de conciliación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) o, en últimas instancias, la Corte Mundial", declaró.
Rodríguez señaló que esperaba que la próxima reunión de jefes de Estado en Panamá adopte una resolución "para no permitir que los problemas políticos entorpezcan la integración económica".
Aunque el líder costarricense no lo mencionó directamente, no dejó duda alguna que se refería al llamado "impuesto de la soberanía", una tarifa de un 35 por ciento que el gobierno de Nicaragua impuso a algunos productos hondureños como represalia a la decisión del país vecino de ratificar un acuerdo limítrofe junto con Colombia que Managua dice le quita millares de kilómetros cuadrados de mar.
Comentando sobre las relaciones con Panamá, Rodríguez dijo que estas son "excelentes" y dijo que sentía "una gran apreciación" por la presidenta Mireya Moscoso, a quien conocía desde antes de su elección hace precisamente un año.
El presidente costarricense, un economista y líder del Partido Demócrata Cristiano, fue entrevistado en la suite presidencial de un moderno hotel céntrico en presencia de Jaime Darenblum, el embajador de Costa Rica ante el gobierno de Estados Unidos. La entrevista tuvo lugar poco después de que ambos regresaron de una reunión con el presidente Bill Clinton en la Casa Blanca.
En tanto funcionarios estadounidenses caracterizaron la reunión de 40 minutos como "muy cordial e informativa".
Por su parte, Rodríguez señaló: "Exprese nuestra grata satisfacción por la aprobación de la Cámara Baja de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe y él se mostró confiado que muy pronto será ratificada por el Senado."
La iniciativa es el proyecto de ley iniciado por el presidente George Bush y enviado al Congreso por Bill Clinton que otorgaría paridad a los países centroamericanos y del caribe con las reducidas tarifas del mercado de las naciones que comprenden el NAFTA, es decir Estados Unidos, Canadá y México.
El presidente costarricense no comentó sobre informes de prensa desde San José de que pensaba abarcar el problema de una deuda por 500 millones de dólares que Nicaragua tiene pendiente con su país por venta de electricidad y bienes en la década de los ochenta.
Tanto Estados Unidos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han hecho gestiones para que se perdone la deuda a los países más pobres del hemisferio como Bolivia, Honduras y Nicaragua, pero el presidente ya indicó en un discurso público aquí que no considera que Costa Rica tiene porque seguir el mismo camino.
"Hay deudores a quienes se le perdona la deuda y deudores a quienes no se les perdona," señaló cuando fue preguntado sobre la materia en su conferencia del lunes en el University Club.
"Del mismo modo hay acreedores que pueden condenar la deuda, y acreedores que no la pueden condenar," añadió con una sonrisa, evidentemente refiriéndose a la situación que enfrenta con Nicaragua.
Las esperanzas que Rodríguez dice que tiene para la reunión de Panamá se oponen al pesimismo expresado por Samuel Robfogel, director del programa de Centroamérica del Dialogo Interamericano, que protagonizó la conferencia de Rodríguez en el University Club.
"Está claro de que el proceso de integración centroamericana precisa una inyección de nueva energía para que los países lleguen a prepararse para encarar el reto de la globalización," anotó el estudioso. "Pero por el momento se nota un vacío de liderazgo".
"Los recientes conflictos sobre soberanía están obstaculizando este proceso, pero lo que verdaderamente está ausente es la voluntad política de los distintos países miembros para lanzar una verdadera agenda," añadió.
"La reunión de Panamá es un paso positivo, por lo menos mantiene abiertas las líneas de comunicación tan necesarias para que avance el proceso de integración, pero no soy muy optimista de que esa cumbre producirá avances muy significativos".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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