Nación

Dudan de capacidad para prevenir ataques contra carga nuclear


El presidente del Instituto para el Control Nuclear (NCI), Paul Leventhal estará presente en el país el próximo 17 de enero, cuando transite por la vía acuática el buque Pacific Swan, que transporta desechos nucleares con destino a Japón, al tiempo que advirtió que tiene "serias dudas de la capacidad del Canal de Panamá de prevenir posibles ataques y actos de sabotaje contra estos cargamentos.
Leventhal puntualizó que es imprudente que estos envíos nucleares sigan transitando por el Canal de Panamá, sin que se tomen medidas extraordinarias de seguridad, por lo que propuso que Japón pague los costos adicionales para el control de este tráfico.
Subrayó que Panamá está en pleno derecho de negar el acceso al Canal de estos buques con cargas nucleares u otro material que considere peligroso y que pueda afectar la vía.
El representante del NCI aceptó la invitación efectuada por el Gobierno, para observar el tránsito del primer buque que lleva residuos nucleares desde que Panamá asumió en su totalidad la administración de la vía.
"Será la primera demostración de cómo Panamá protege los cargamentos altamente radiactivos y una demostración de la seguridad del Canal en general", indicó Leventhal.
Sostuvo que el Gobierno no debe permitir que estos residuos altamente radiactivos de la industria del combustible de plutonio entren al Canal, porque las consecuencias de un ataque o accidente serían catastróficas.
Detalló que en febrero de 1998 un grupo de activistas de la organización ecológica Greenpeace abordó el buque sin oposición alguna, lo que demostró que la seguridad del Canal era "disfuncional".
"En una carta enviada por el Instituto para el Control Nuclear al embajador de Panamá en Washington, Guillermo Ford, advirtió que si el buque hubiese sido abordado por un grupo de asaltantes bien armados su carga correría grave peligro, con posibles consecuencias catastróficas para el pueblo", señaló Leventhal.
Según la información del (NCI) Estados Unidos, que suministró el combustible nuclear original a Japón, no le permitía a Japón enviar el plutonio por el Canal de Panamá por razones de seguridad, pero no así los residuos altamente radiactivos.
Por su parte, representantes del buque inglés Pacific Swan que transporta 104 contenedores de desechos nucleares vitrificados, manifestaron que esta operación se realiza cumpliendo con altas normas de seguridad.
El buque, propiedad de la Pacific Nuclear Transport Limited (PNTL) zarpó los primeros días de este mes en Francia, y tiene previsto llegar a Japón la segunda quincena de febrero.
Se trata del quinto viaje que realiza este buque con residuos vitrificados, procedente de Francia con destino al Japón donde son procesados y utilizados como energía nuclear.
Por otra parte, el presidente vitalicio del Comité Panameño por los Derechos Humanos, Osvaldo Velásquez, solicitó a la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa que se elabore algún proyecto de ley o norma que prohiba el tránsito de barcos cargados con desechos nucleares o elementos radiactivos por el Canal de Panamá.
A juicio de Velásquez, la existencia del Tratado de Neutralidad o cualquier otra norma internacional, no puede ser excusa para que se ponga en riesgo la vida de los panameños y las naciones centroamericanas.
Indicó que hasta el 31 de diciembre era comprensible que se permitiera el paso de estas naves por el Canal, ya que la vía era administrada por norteamericanos, pero ahora está en manos de panameños.
Velásquez compareció a la Comisión de Derechos Humanos donde expresó la preocupación de este organismo y otras organizaciones panameñas y extranjeras por el paso de este tipo de carga por el Canal.
Se pregunta, por qué los Estados Unidos no permite que por sus aguas territoriales transiten este tipo de naves, práctica que es común en otros países de Europa, Asia, así como en muchos países de América Latina.
Velásquez dijo que es fácil entender que tienen esta prohibición porque saben que cualquier explosión o accidente con estas naves, a pesar de las medidas de seguridad, podría provocar la desaparición de una gran parte de territorio y la muerte de un número significativo de personas, además los problemas hereditarios para las futuras generaciones.
Insistió en que corresponde a todos los panameños ponerse de acuerdo y elaborar una norma legal que impida este tipo de tránsitos.
El Canal de Panamá como vía de navegación normal, debe estar abierta a barcos de todo el mundo, sobre todo los del comercio, pero no se puede permitir el tránsito de barcos con desechos tóxicos.
La neutralidad del Canal, la vocación de servicios y cualquier otro acuerdo internacional no puede estar por encima o ser más valiosa que la vida de los panameños y por eso hay que buscar la fórmula para impedir este tipo de tránsitos.
Esta preocupación de Velásquez surge ante el anuncio del paso de la nave británica Pacific Swan, cargada de material radioactivo por el Canal.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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