Nación

El mito de la amenaza terrorista por transferencia del Canal


Washington. Resulta que los grupos de extrema derecha que despotricaban contra la devolución del Canal a Panamá se quedaron cortos con sus advertencias que este acto vulneraba la "seguridad nacional" de Estados Unidos.
Ahora resulta que el supuesto peligro se asome del norte, de Canadá, con la detención en Seattle no de un chino sino de un argelino, Ahmed Ressam, que traía desde Canadá un coche cargado de materiales para fabricar explosivos.
El tal Ressam podría estar conectado con el saudí Osama Bin Laden, el misterioso capo del terrorismo internacional, según los servicios de seguridad de Estados Unidos, cuyos lazos se extienden desde Afganistán hasta Ciudad del Este en Paraguay, y que estaría tramando un ataque contra estadounidenses en todo el mundo para el fin de este milenio.
El propio presidente Bill Clinton, en una breve alocución pública, advirtió a sus conciudadanos en todo el mundo de "no tener temor pero estar alerta" ante posibles ataques terroristas con motivo de las celebraciones de fin de año.
"Tenemos informaciones fidedignas que los fundamentalistas están tramando ataques a nuestros ciudadanos en distintas partes del mundo", sentenció al dar así el beneplácito de la Casa Blanca a lo que parece ser la última obsesión de los medios informativos ante el 2000, después de cansarse de hablar de los presuntos fallos de los ordenadores a causa del efecto Y2K.
Tanto la magnitud como la tradicional fascinación que este país tiene por el Oriente Medio, han borrado completamente la intentona de los que batían los tambores para crear un repudio popular a la entrega del Canal a Panamá a fin de año.
Durante meses los adversarios irredentistas del Tratado Torrijos-Carter, liderados por el congresista republicano Dana Rohrabacher de California y un grupillo de generales y almirantes en retiro, intentaron sembrar la alarma de que la reversión del Canal a las autoridades panameñas abriría las compuertas a actos terroristas supuestamente promovidas por el gobierno de Pekín.
Las acusaciones no sólo carecían de lógica al no precisar el propósito que animaría a China para sabotear la vía acuática que utiliza para sus exportaciones a Estados Unidos y Europa, sino que palidecen en comparación con la campaña que el propio gobierno inició este mes para alertar al público estadounidense de una posible amenaza promovida por terroristas ligados con la supuesta confabulación fundamentalista liderada por Bin Laden.
Los servicios policiales y de espionaje están trabajando a fondo en este último tramo del año para atajar cualquier posible accionar terrorista en territorio estadounidense o contra intereses de este país en el extranjero, anunció el pasado domingo Sandy Berger, director del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.
"Estamos en situación de alerta máxima", advirtió. Días antes, el departamento de Estado había recomendado la adopción de"excepcionales medidas de precaución" a todos los estadounidenses que viajan al extranjero en estas fiestas. La advertencia siguió la detención en Jordania de 14 militantes islamitas que preparaban acciones contra objetivos estadounidenses y que podrían estar relacionados con Bin Laden.
Osama Bin Laden, el millonario islamita saudí, es el rostro que la CIA y el FB I ponen a las inquietudes milenaristas de Estados Unidos. Según esos servicios de información el líder saudí tiene un "odio patológico" contra Estados Unidos y estaría vinculado con los atentados contra las embajadas de ese país en Kenia y Tanzania que provocaron centenares de muertos.
Bin Laden también fue mencionado por el Servicio de Inteligencia de Estado (SIDE) de Argentina en su hipótesis de cómo los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires pudieron haber sido planeados por sus adeptos infiltrados en la comunidad árabe en la ciudad paraguaya de Ciudad del Este, que linda con la frontera de Argentina y Brasil.
"No podemos darle datos fehacientes, pero tenemos sospechas concretas", declaró el director del SIDE a este corresponsal durante una entrevista en Buenos Aires a mediados de este año.
Fuentes del gobierno brasilero descontaron estos alegatos insinuando que el SIDE usaba a los fundamentalistas islámicos como pretexto para encubrir lazos de la propia policía argentina con grupos terroristas antisemitas dentro del país.
A su vez, expertos en Estados Unidos advertían de que la preocupación por Bin Laden no debe hacer olvidar que el último gran ataque terrorista en Estados Unidos, el atentado de Oklahoma City, no fue cometido por extremistas islámicos, sino por uno o varios blancos estadounidenses vinculados con la ultraderecha.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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