El sacerdote de la Parroquia de Curundú, Aurelio Moreno con valentía habló sobre la realidad de las pandillas en el corregimiento, las que tienen aterrada al resto de los lugareños.
Moreno denunció que las unidades policiales son las que les venden las armas a los pandilleros. Se la decomisan a unos, para vendérselas a otros.
El sacerdote reveló que, en secreto de confesión, miembros de estos grupos han contado sus problemas más graves, pero que al día siguiente siguen en sus andanzas, pues es su modo de vivir.
A su juicio, existe una gran presión de la sociedad que motiva a los jóvenes a introducirse al mundo de las pandillas. Expresó que el Código de la Familia es bueno, pero no está actualizado al problema social de las pandillas.