Crimen. Las estadísticas sobre delincuencia, que este Gobierno siempre intentó maquillar, demuestran que la criminalidad y la violencia entre 2004 y 2009 aumentaron a niveles inauditos.
Gobierno. No se trata del incumplimiento de una promesa de campaña, lo que puede molestar a los cándidos. Lo terrible es la indiferencia, la negligencia y la falta de honestidad gubernamental frente al tema.
Solución. Revertir la situación no es fácil, pero tampoco imposible. Hace falta voluntad, y la eliminación de todo cálculo politiquero. Lo que nos espera causa incertidumbre y algo de temor pero, ¡Manos a la obra!