Nación

El ‘secuestro’ que Torrijos ocultó durante su campaña


Semanas antes de las elecciones del 2 de mayo de 2004, el equipo de campaña de Martín Torrijos se declaró en estado de alerta y estableció como misión hacer todo lo que estuviera a su alcance para que los medios de comunicación social no sacaran a la luz pública una historia que pudo haber comprometido el triunfo del candidato opositor.

Se trató del caso del secuestro de Judy Hidalgo Watson, su hija y dos hermanos, el 30 de junio de 1985, por parte del cartel de la droga de Medellín.

Los secuestradores buscaban en un inicio a los pilotos de Manuel Antonio Noriega, Floyd Carlton y Teófilo Watson, por el robo de 538 kilogramos de cocaína. Pero tras dos meses de búsqueda decidieron secuestrar en su lugar a la esposa de Watson junto a tres familiares más.

 

Aunque la ex embajadora estadounidense, Linda Watt, señaló que una investigación de la DEA y otros expedientes no han mostrado evidencia de la complicidad directa de Torrijos en el delito, la diplomática reportó el caso a Washington D.C. el 19 de mayo de 2004, enumerando una serie de preocupaciones y dejando abierta varias interrogantes sobre los hechos.

Watt también advirtió que las presiones del equipo de Torrijos sobre una televisora local para que no sacara la historia, era un “presagio problemático”. El cable de Watt fue filtrado a Wikileaks y entregado a Panamá América.

La supuesta relación con Torrijos se da en medio del interrogatorio de las víctimas. Watt, citando los registros del caso, dijo que Raúl Mata Zúñiga, “un cómplice panameño”, llevó a los secuestradores y a las víctimas a una finca en Colón, propiedad de Eric Ábrego.

 

Allí se encontraba Torrijos, en ese tiempo de 22 años de edad, pasando el fin de semana como invitado, de acuerdo con la declaración que él mismo dio a la policía cuando se investigó el caso.

Los relatos recogidos por Watt detallan que la caravana que conducía a los secuestrados se quedó atascada antes de llegar a la finca y que Torrijos aceptó prestarle su Nissan Patrol. Ello no funcionó, por lo que Torrijos y Ábrego se trasladaron al lugar para sacar los carros con un tractor, estando presentes los cuatro secuestrados.

El reporte de Watt sostuvo que luego Torrijos, junto con los secuestrados y secuestradores, se trasladaron a la casa de Ábrego.

 

Allí las víctimas fueron interrogadas sobre el paradero de Teófilo Watson. Sin embargo, Torrijos y Ábrego ya no estaban en la finca, según los relatos oficiales del hecho. “En el lugar se simuló la ejecución de la hija de Watson” como medida de presión para obtener la información, destacó la embajadora.

Cuando los colombianos fueron arrestados por cargos de inmigración en la provincia de Chiriquí, Mata y otros testigos declararon que Torrijos “intentó varias veces intervenir con las autoridades”, llamando a Rómulo Abad y al coronel Roberto Díaz Herrera.

“No existe evidencia que corrobore las alegaciones de Mata, pero las mismas pudieran perjudicar a Torrijos si salen a la luz pública en víspera de las elecciones”, señaló la embajadora Watt en ese entonces.

 

Torrijos también fue llamado a declarar por el secuestro, señalando ante las autoridades en julio de 1985 que él no tenía conocimiento del plan de secuestro y que solo estaba en la finca por invitación del propietario. También aceptó que le prestó su carro a uno de los secuestradores.

“Lo que no está claro es por qué Martín aún estaba en la casa de Ábrego, cuando Mata llegó con el grupo de secuestradores”, se preguntó la ex embajadora.

Un elemento más llamó la atención de Watt: en otro cable del 12 de mayo de 2006, se registró el nombramiento en el gobierno de la esposa de uno de los secuestradores. “¿Podría ser coincidencia que Torrijos haya nombrado a la esposa del secuestrador, Lorena Rodríguez de Mata, como cónsul general en Hamburgo?”, se preguntó Watt.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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