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Embajadas celebran agasajos ostentosos para impresionar en EU


Washington.- Aunque los titulares internacionales que emanan de esta capital se concentran más en la política exterior que en el estado de la economía, fuera de la vista del público existe una intensa contienda que sólo se vislumbra a través de las páginas sociales de la prensa local.
Esta es la lucha que libran algunas embajadas por ofrecer el agasajo más concurrido por las "celebrities" del mundo político y social. En la mayoría de los casos los países que más se destacan en este combate por figurar en las páginas sociales son los que cuentan con el mayor presupuesto, más que por la pericia de sus diplomáticos.
Por eso, durante años la embajada de Irán fue la de los festejos más ostentosos de Washington, seguida por la Unión Soviética, hasta que cayó el Shah en los "70 y se desmoronó el imperio comunista una década después.
No obstante, con la llegada a Washington de la administración del presidente George W. Bush, el primer galardón social fue a parar en el pecho de la vistosa embajadora del Ecuador, la señora Ivonne Abdel Baky.
Aunque el Ecuador pasa por una doble crisis económica y política, la embajadora Baki auspició una espectacular fiesta en medio de los grandes bailes que celebraron la inauguración del presidente Bush, según una crónica publicada ayer en The Washington Post.
Entre los personajes más destacados figuraron el ex-presidente argentino Carlos Saúl Menem y su espectacular amiga, Cecilia Bolocco, una ex-"Miss Chile", junto con el hijo de su canciller, Heinz Moeller, y la secretaria de Estado de la Florida, Katherine Harris, quien paró el recuento de los sufragios para entregarle los críticos 23 votos electorales de Florida a Bush, asegurándole así la victoria.
Resalta Nora Boustany, la redactora social del influyente Post: "Con la secretaria de Estado de la Florida, Katherine Harris y la actriz Barbara Eden, así como los embajadores del Ecuador, Colombia, Bolivia, Guatemala, República Dominicana y Brasil en una sola sala, condimentada con unos jóvenes latinos como el apuesto hijo del canciller Heinz Moeller y los ingredientes de una swinging soiree".
Boustany también registró la presencia de Peter Romero, el secretario adjunto de Estado en función para Asuntos Hemisféricos y de Arturo Venezuela, que acaba de renunciar al cargo de asesor para Latinoamérica del Consejo Nacional de Seguridad, para reintegrarse a la Universidad de Georgetown.
El embajador de Panamá, Guillermo Ford Boyd, dijo a El Panamá América que fue invitado pero tuvo otro compromiso social. No obstante, ayer se convirtió en el primer diplomático que almorzó con Romero para obtener una "visión general" de las perspectivas de cómo podrán desarrollarse las relaciones de su país con el nuevo gobierno del presidente Bush.
La nota comienza haciendo resaltar la presencia de la famosa doctora Ruth K. Westheimer, la diminutiva experta en terapia de sexo, quien sostuvo un diálogo con el representante de la Organización de Liberación Palestina en Washington, Hassan Abdel Rahman, a quien supuestamente dijo "Si ustedes firman un tratado de paz con Israel, tendrán las mejores relaciones sexuales para el resto de vuestras vidas!". Pero nadie dijo que las columnas sociales jamás se destacaron por su buen gusto.
En un tono más sobrio, Boustany anota el almuerzo que hoy ofrecerá el nuevo canciller Colin L. Powell a su homólogo canadiense, John Manley, que llegó ayer a esta capital en un esfuerzo por lograr que su Primer Ministro, Jean Chretien, obtenga una cita con Bush antes que el mandatario estadounidense realice su encuentro en México con el presidente de ese país, Vicente Fox, el 16 de febrero.
Esto lleva a especular de que si José Miguel Alemán, el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, hubiese solicitado una cita con Powell esta semana, se convertiría por lo menos en el primer canciller latinoamericano en tener acceso al secretario de Estado.


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101 años de Panamá América

 
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