Las negociaciones entre trabajadores y administradores de la Chiriquí Land Company se mantienen suspendidas, por lo que solo se está a la espera del 31 de diciembre próximo, cuando se anuncie el posible cierre de la Puerto Armuelles Fruit Company (PAFCO), informó ayer el vicepresidente de asuntos legales de la empresa Manuel Aizpurúa.
Explicó que las conversaciones se rompieron poco antes de la Navidad, luego de las declaraciones públicas del secretario general del sindicato, José Morris, quien señaló que no le gustaba la propuesta hecha por la administración de la empresa.
La proposición de la compañía incluía la venta de las plantaciones a una cooperativa, el financiamiento para la compra de plantaciones, del cual el Estado iba a poner la mayor parte y Chiquita un 30%; además de contratos de compra venta de bananos a largo plazo para cancelar los préstamos y de asesoría para que se tenga un producto de alta calidad y a costos competitivos.
Aseguró que de esta oferta depende la continuación de la operación bananera de forma eficiente en Puerto Armuelles y debería ser considerada con mayor profundidad. Indicó que el presidente de la transnacional hará una declaración antes del 31 de diciembre, debido a que la corporación no puede seguir subsidiando la operación de PAFCO que es deficitaria.
"Lógicamente la suspensión de este subsidio puede tener efectos negativos, a menos que haya un balance entre costos y precios", destacó. Esta decisión, enfatizó, implica solamente las operaciones en Puerto Armuelles, en especial con la Puerto Armuelles Fruit Company, ya que allí se han perdido 90 millones de balboas en cinco años, detalló.
Explicó que lo que hay que negociar con los trabajadores es el cambio del sistema operativo, pues el actual ha sido de mucha confrontación y no ha permitido ajuste a niveles de competencia, tal como existen en otros países.
"Todo esto ha ocurrido por la situación laboral inestable en la empresa, que coadyuva a que no haya eficiencia en costos", recalcó. Antes del 31 de diciembre, dijo, la empresa tiene las puertas abiertas para reanudar conversaciones con los trabajadores y discutir las posibles contrapropuestas que hasta ahora no han sido presentadas por los trabajadores.