La fiscal Segunda Superior, Geomara Guerra de Jones, reveló ayer que el irlandés Peter Byrne, sindicado por el asesinato del ejecutivo británico Max Conroy, permanece en libertad y se mantiene residiendo en un apartamento del edificio Ebelle, ubicado en Marbella, pese a que el Segundo Tribunal Superior de Justicia ordenó su internamiento en la sala de detenidos del Hospital Santo Tomás.
El 30 de julio del 99, el jefe del Departamento de Informática de Cables & Wireless fue asesinado, de ocho puñaladas en el pecho, presuntamente por Byrne, en el edificio Royal Princess, localizado en la vía Italia.
Médicos psiquíatras forenses del Instituto de Medicinal Legal evaluaron al supuesto homicida y concluyeron en que es "inimputable" en este crimen, por lo que no debe ser objeto de un proceso penal, debido a que no tenía la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, al momento de realizar el hecho.
Ante esta decisión, el Segundo Tribunal Superior de Justicia dictó un sobreseimiento definitivo a favor de Byrne, el pasado 24 de febrero, y determinó que, en cuanto a su situación de posible peligrosidad para convivir en comunidad, el sindicado debía someterse a un tratamiento psiquiátrico con internamiento, durante el período que recomienden los peritos, o establecer si sólo requiere atención ambulatoria, pero en ambos casos debe ser evaluado cada seis meses por los especialistas.