Torrijos reveló la existencia de un informe del Cuerpo de Bomberos sobre el particular. No obstante, advirtió que esto no significa que se mudará la Presidencia de la República por temor de que se vaya a incendiar.
Se trata de un edificio que es parte del patrimonio histórico del país, por lo que se establecerá un equipo que atenderá los problemas del sistema eléctrico, las filtraciones y tuberías, entre otros aspectos, en aras de preservar la estructura, dijo.
En tanto, el teniente de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, Víctor Medina, explicó que el riesgo de tener un sistema eléctrico deficiente en determinada estructura es que resulta susceptible a generar cortos circuitos y por ende, ocasionar incendios.
Pero, contradictoriamente en los últimos periodos gubernamentales la inversión se ha enfocado en la decoración y remodelación.
Una evaluación de las partidas discrecionales de ambos exgobernantes efectuada por Panamá América muestra que de 1994 a 1999 se destinaron B/.367,530.61 a la compra de mobiliario, remodelación de oficinas, sanitarios y el Salón Amarillo.
Mientras que Mireya Moscoso, probablemente por su experiencia profesional en el área de diseño de interiores, se inclinó por nuevas cortinas, alfombras, cuadros, sofás, mesas, plantas y lámparas. Los gastos alcanzaron B/. 166,018.02.
Torrijos, por su parte, ha decidido, tal como sugiere la cifra que ha invertido hasta la fecha, acabar con los problemas del edificio de una vez por todas. Sólo en dos meses ya ha invertido unos B/. 72,000, según dio a conocer recientemente.
Significa que Pérez Balladares, Moscoso y Torrijos (este último en lo que va de su gobierno), han gastado al menos B/. 600,000 en el Palacio de las Garzas.
En el caso de Torrijos, los opositores han dicho que se trata de gastos innecesarios. Por ejemplo, el legislador arnulfista, Carlos Cleghorn, sostiene que esta infraestructura no presenta mayor deterioro, así es que estamos frente a "una inversión excesiva".
Parte del edificio presidencial data del año 1673.
Paradójicamente, esta estructura fue consumida por las llamas en 1737.
El anterior gobierno concentró sus esfuerzos en decoración más que en reparación.