Cuatro cuerpos putrefactos y abandonados han sido encontrados en la capital en los últimos 11 días.
Todos tienen características similares: hombres altos, con tatuajes en diversas partes del cuerpo, extranjeros y con disparos en la cabeza.
El último caso se reportó ayer en Calle 14 Parque Lefevre, tras una llamada anónima a la Policía Nacional, realizada en la mañana, que alertaba de la existencia de fuertes olores cerca del Instituto José Dolores Moscote.
El resultado fue el hallazgo del cadáver putrefacto de un hombre que tenía cinco disparos en rostro y cabeza, de generales desconocidas, que podría ser extranjero entre los 35 y 37 años de edad, dijo el fiscal tercero superior, Dimas Guevara.
El cuerpo del robusto y alto hombre de tez clara, estaba envuelto en una colchoneta, oculto en el maletero del auto tipo sedán matriculado 467241, de color dorado.
Se presume que el cadáver estaba en la zona del hallazgo desde la mañana del pasado sábado; sin embargo, por el avanzado estado de descomposición se sospecha que fue asesinado en otro lugar, informó una fuente judicial.
La Fiscalía Tercera Superior inició ayer las pesquisas por este asesinato.
Se cumple conjetura.
Con estos hechos, el pronóstico de expertos de que el hallazgo de cadáveres abandonados se haría más frecuente y de que los asesinatos estarían revestidos de más saña, ha empezado a cristalizarse.
Esta advertencia fue emitida meses atrás por el instructor de investigación criminal, Octavio Calderón,
quien afirmó que el asesinato de un ciudadano mexicano marcaba el inicio de una nueva etapa en la criminalidad del país.
Esto se debe a que en el país están operando carteles mexicanos, con métodos de delinquir diferentes al de los miembros de carteles colombianos, y no hay autoridades que los detengan, recriminó.
Sostiene su postura en que el nivel de violencia es más alto, la recompensa por los homicidios es mayor, porque son asesinatos más cruentos, dijo.
Paraíso para delinquir.
Así mismo afirma Calderón que Panamá cuenta con todas las condiciones para atraer delincuentes.
"El sistema judicial no sirve, las autoridades policiales son deficientes y sumado a esto las cárceles no pueden mantener a nadie apresado", criticó.
Esto último lo sustentó en el escape de uno de los decapitadores de Coiba, quien se fugó en diciembre por tercera vez.