El desperdicio de un porcentaje tan elevado de la producción bananera, sin duda afectará fuertemente la economía de la Puerto Armuelles Fruit Company (PAFC) y por ende, en una forma progresiva a los trabajadores y la comunidad en general, hecho que pone en peligro la estabilidad de la empresa, expresó ayer el jefe de Relaciones Laborales de la empresa, Oscar Igor Fonseca.
Ante esa situación, el vocero reveló que la transnacional adoptará ciertas medidas de contrapeso para mantener la actividad en la zona bananera de Puerto Armuelles, toda vez que el secretario general del Sindicato de Trabajadores, José Morris Quintero, ha mostrado poco interés en solucionar el problema.
Fonseca reiteró que hasta la fecha no han recibido ninguna respuesta, por lo que consideró que Morris no tiene el más mínimo interés en solucionar las diferencias actuales y ellos tendrán que actuar.
Al respecto, explicó que tales medidas consisten en las prácticas de cultivo, de tipo administrativas, entre otras, a fin de palear el impacto que representa votar entre el 40% y 50% de las frutas.
En su intervención, Fonseca recalcó que a diario se pierde gran cantidad de frutas a consecuencia de los daños que sufre el banano cuando es transportado de las fincas hacia las empacadoras; situación que perjudica tanto a los empresarios como a los trabajadores.
Tomando en cuenta la situación actual del mercado, agregó que de continuar desechando la fruta baja o pobre de calidad, los costos de producción de la compañía frutera se elevarán, lo que será difícil para la transnacional mantenerse activa o dentro del esquema de producción que tenía programado para el presente año.
Asimismo, enfatizó que el cambio de cuadrillas de cinco a dos trabajadores no significará más esfuerzo para los obreros, toda vez que recorrerán menos hectáreas que en la actualidad y por lo tanto, cargarán menos cantidad de frutas durante la jornada, tesis que es rechazada por el sindicato.
En ese sentido, el dirigente José Morris Quintero, subrayó que con la aplicación del método consistente en la utilización del foam o almohadilla donde la empresa obtendrá mayores ingresos, sin embargo, los trabajadores tendrán que hacer un sobreesfuerzo sin recibir ninguna remuneración al respecto.
Según el dirigente, los empresarios pretenden pagar B/.0. 20 con 70 milésimas, cuando en la Convención Colectiva está claramente establecido que al realizar una prueba, la empresa se obliga de inmediato a desembolsar B/. 0.21 centésimos con 41 milésimas
En torno al tema, el alcalde del Barú, Abraham Lozada, reconoció que el distrito está confrontado una severa crisis económica a raíz de la falta de empleo, lo que ha obligado a muchos lugareños a emigrar hacia la capital u otras regiones del país.