El presidente de la Asamblea Legislativa, Enrique Garrido, dijo ayer que durante su administración sólo se han "botado 39 botellas" y no mil funcionarios como denunció el legislador opositor Miguel Bush, lo cual considera que es una "locura y una irresponsabilidad".
Garrido aseguró que la Asamblea Legislativa, como institución, sólo tiene 667 empleados permanentes y que de éstos sólo han destituido a los que no trabajan y únicamente llegan a este órgano a cobrar su salario y por lo tanto son "botellas".
Sin embargo, el legislador Bush, miembro del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD), insistió en que se ha destituido un número significativo de funcionarios permanentes a los cuales habría que sumar aquellos a los que no se les ha renovado el contrato.
José Gómez, secretario general de la Asamblea Legislativa, afirmó que en la actualidad "desconoce" cuál es el total de funcionarios o personas que laboran en la institución por contrato.
Igualmente señaló que él no maneja la cifra de aquellas personas a las que no se les renovó el contrato en la actual administración.
No obstante, reconoció que en la Asamblea se ha hecho una costumbre que las personas firmen contratos por tiempo definido y que al concluir éste firman otro, otro y así varios sucesivos, lo que les permite trabajar por años, sin lograr la permanencia.
Adelantó que habrá nuevas contrataciones, ya que en el marco del plan de modernización que adelanta la actual administración involucra la contratación de nuevos funcionarios, algunos de los cuales serían nombrados por contrato y otros de manera permanente.
Personas que laboran en la Asamblea Legislativa, desde hace cinco o más años, informaron que se ha hecho una práctica usual que se les termine un contrato y dos o tres meses después firma la renovación.
Al momento que se cumple con todos los requisitos legales y la Contraloría autoriza el pago, les pagan el contrato de forma retroactiva, incluyendo los meses previos a la firma del mismo, por lo cual a pesar de no haber firmado un documento nuevo no se daban por destituidos.
En esta ocasión, muchos de estos funcionarios siguieron asistiendo todos los días a sus puestos de trabajo, sin haber firmado el contrato y una, dos o tres semanas después se les informó de manera verbal que no se les renovaría la contratación.
El presidente de la Asamblea manifestó que todas estas personas desde el momento en que firmaron su contrato sabían que éste tenía un período definido y que el mismo concluía en determinado momento, sin que existiera compromiso de prórroga.
Bush insistió en que cifra de los despidos desde el 1 de septiembre pasado, si se cuenta a todos aquellos funcionarios a los que no se les renovó el contrato, es mucho más elevada que los 39 de los cuales habla el presidente de la Asamblea.
Mientras que Garrido respondió que se habla de despidos injustificados y no se toma en cuenta que muchos eran personas que sólo iban a la Asamblea a cobrar su cheque, pero no se dice nada sobre aquellos miembros del PRD que todavía laboran en las oficinas de la Presidencia y la Secretaría Legislativa.