La Oficina del Casco Antiguo y la Embajada de Alemania entregaron oficialmente las puertas de la iglesia Catedral Metropolitana, que fueron reconstruidas de acuerdo con su diseño original.
Con esta restauración, las puertas deben tener una durabilidad de 200 años, aproximadamente, siempre que se les brinde el mantenimiento apropiado.
La reposición de este diseño se decidió, luego de estudios de las estructuras, por medio de los cuales se conoció la deficiencia en el funcionamiento de las puertas debido a problemas de dilatación, debilitación y contracción de la madera que a su vez provocó su desnivel.
Después de las gestiones de la Oficina del Casco Antiguo se logró que la representación alemana aportara el financiamiento del proyecto.
Las nuevas puertas de la Catedral se diseñaron siguiendo la tipología colonial, que se caracteriza por tablones con tachonado de bronce, reemplazando a las anteriores, que aunque eran diseñadas como las del siglo XIX, no correspondían al diseño colonial que existió originalmente.
La obra de restauración estuvo a cargo del arquitecto Raúl Murillo, quien detalló que para esa restitución se utilizó material de excelente calidad, como es la madera de bálsamo, que entre otras cualidades tiene a su favor la resistencia al comején.
Además, se colocaron pivotes tachonados de bronce muy similares a las puertas coloniales utilizadas en América Latina.