Tendencias del crecimiento
- 70 mil trabajadores es el estimado de personas que se dedican a labores domésticas.
- 52% de la mano de obra doméstica paga seguro social, el resto incumple la ley.
- 200 dólares es el salario mínimo de los trabajadores domésticos, pero muchos exigen más.
En el país hay una escasez de mano de obra doméstica que dificulta a los empleadores conseguir personal dedicado a las labores de la casa, según refleja una encuesta de Propósitos Múltiples que realizó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en marzo de ese año.
Aunque no hay razones precisas del fenómeno, el informe del MEF concluye que el crecimiento económico que experimenta el país (10.5%) es una de las razones que provocaron que haya menos personas disponibles para estos menesteres.
La encuesta reveló que solo un 4.5% de la población económicamente activa trabaja o trabajó en labores domésticas. La cifra se desprende del porcentaje global de la tasa de participación en la actividad económica que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec) de la Contraloría General de la República, ubica en 63.5% de la población en general que es de 3.4 millones de habitantes.
Al planteamiento, el sociólogo y criminólogo Tirso Castillo le da poco crédito. Dice que la fijación de un salario mínimo en las domésticas y la afiliación obligatoria a la Caja de Seguro Social por parte de sus empleadores son las principales causas de la deficiencia.
“Son factores que si los patronos incumplen, los trabajadores prefieren buscar otras alternativas”, señaló.
Samuel Vargas, director de empleo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), planteó dos argumentos que según él, contribuyen a explicar el fenómeno. “La oferta laboral es 60 mil plazas en cuestiones básicas como ayudante general, le abre las puertas a este grupo de trabajadores”, y es una de las razones, sustentó.
También destacó que la instalación de trabajadores extranjeros en proyectos como el Metro y la ampliación del Canal contribuyen a que la oferta laboral doméstica sea más competitiva y encarezca el servicio, dejando al empleador nacional en desventaja.
Para Rosalba Arjona, propietaria de la Agencia de Empleos Rosalba, el informe del MEF no se ajusta a la realidad, pues considera que aún hay suficientes personas dispuestas a llenar la demanda de trabajadores domésticos. “En mi agencia recibo 50 llamadas al día de personas buscando trabajos domésticos y al menos una docena llega personalmente. La mayoría son colocados”, aseguró.
Con más de 10 años de experiencia en el negocio, la empresaria explicó que hay temporadas en las que se solicitan más trabajadores domésticos de ambos sexos y muy pocos aceptan el salario mínimo de 200 dólares, salvo las que son nuevas y sin experiencia.
Arjona considera que el problema radica en los salarios. “El mercado oscila entre los 300 y 400 dólares mensuales, muy por encima del salario mínimo, y solo 30% de los empleadores cumplen con la obligación de pagar el Seguro Social a sus empleados, que es otro de los factores que afecta al sector”, expresó.
Según el reporte del MEF, 73 mil personas se ocupan o han laborado en la actividad doméstica, de las que el 86% son mujeres, y el 14% restante, hombres.
De ese grupo, el 73% de los trabajadores se localizaron en las cabeceras de las áreas urbanas de provincias y 31% solo tiene estudios primarios completos.
La labor doméstica se ampara en el Artículo 230 del Código de Trabajo que define a los trabajadores domésticos como aquellos que prestan en forma habitual y continua servicios de aseo, asistencia u otros, propios del hogar, de una persona o miembros de una familia. La última revisión de salario mínimo para este grupo de trabajadores se fijó en $200 mensuales.