Nación

Están solos y esperando un abrazo por el nuevo año

Mientras la música, la comida y el licor se apoderaba del último día del 2008, en albergues y hogares de ancianos muchos esperaban la llegada de algún familiar que les diera un poco de cariño y atención.


El comienzo de un nuevo año es sinónimo de fiestas en algunas familias.

Sin embargo, hay muchas personas que sufren en la distancia porque no ven a sus seres queridos por varios motivos.

Unos están abandonados en asilos, y otros vagan por las calles, en harapos, y sin nada para comer.

 

Así es la historia de Magdalena Herrera, una señora de unos 60 años, que junto a más de treinta otras compañeras reside en un hogar ubicado en San Miguelito.

Herrera está postrada en una silla de ruedas, pues le amputaron una de sus piernas, por una rara enfermedad.

A pesar de esto, ella tiene mucha energía y recuerda con cariño el lugar donde creció, calle 27 de El Chorrillo. Pero se aflige, porque según nos comenta, sus familiares se olvidaron de ella.

 

Ni siquiera recuerda cuándo fue la última vez que vio a sus familiares, sólo pregunta por su hermana "La Gata", de quien no recuerda su nombre.

En otro escenario En las calles vemos a hombres y mujeres de todas las edades, caminando sin rumbo o dormidos en los parques.

Usualmente, las personas se apartan cuando los ven. Son conocidos como "piedreros".

 

Detrás de cada uno de ellos hay historias distintas: unos acabados por el vicio a las drogas y el licor y otros abandonados por sus familiares al no poder lidiar con los problemas siquiátricos que padecen.

Según Luis Carlos Rudas, subgerente de Vigilancia del Municipio capitalino, cada día unidades de Rescate Ciudadano realizan operativos en los 21 corregimientos de la ciudad.

Sin embargo, la responsabilidad es mancomunada con el ministerio de Desarrollo Social, hospitales e Iglesias donde les brindan el apoyo espiritual para recuperarse y tener la esperanza de volver a vivir sanamente.

 

“Vivo porque no me dejé vencer”
Jesús Hughes tiene 48 años y es un milagro hecho persona.

En julio de 2008 le diagnosticaron el virus del VIH, pero la fuerza y vivacidad de su personalidad dejan de lado las secuelas de la enfermedad. Es electricista y para él, la diferencia entre la vida y la muerte fue haber llegado al Hogar Buen Samaritano, ubicado en Ciudad Radial.

Allí fue llevado muy enfermo, pero los cuidados que le brindaron lo mantienen en pie.

Aunque ya no es paciente del Hogar, continúa acompañando al padre Domingo Escobar, encargado del Hogar,  y a los pacientes que aún viven allí.
Hughes está agradecido, porque su familia no lo abandonó, a pesar de que al principio sentía que no había esperanza.

En el hogar hay capacidad para 15 personas, 10 hombres y 5 mujeres, pero actualmente hay solo una dama.

El padre Escobar exhorta a todos los panameños a que imitemos a Jesucristo y que en este nuevo año dediquemos más amor a quienes sufren.


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317055
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América