Washington - La reestructuración de los contactos formales entre Panamá y Estados Unidos tras la transferencia del Canal para consolidar una relación "activa y fructífera", en las palabras del presidente Bill Clinton, procederá paulatinamente, con cautela, y no a pasos agigantados.
Esta es la conclusión que se desprende del análisis de altos funcionarios del gobierno de Clinton compenetrados de la agenda de trabajo que conformaron durante la reciente reunión bilateral con la delegación panameña encabezada por el canciller José Miguel Alemán.
"La reunión fue fructífera y abrió un espacio para un minucioso análisis de la actualidad y de las perspectivas futuras", fue el lacónico comentario de Peter Romero, el secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, en una breve conversación telefónica con este corresponsal.
Otros funcionarios confirmaron que esperan que ya a comienzos del próximo año se vuelvan a reunir en Washington, representantes de sendos comités a nivel técnico en los campos de seguridad, política, economía y asuntos sociales para continuar las consultas bilaterales.
"Las conversaciones bilaterales y la presentación del plan estratégico por parte de Panamá están creando un marco de referencia para una efectiva cooperación mutua," apuntaló el embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro, en una entrevista telefónica.
"Sin embargo nadie ha hablado de una "remilitarizacion"," añadió. "En ningún momento se propuso que Panamá volviera tener un ejército. Sí se habló de un entrenamiento más riguroso de las fuerzas policiales para capacitarlos a patrullar mejor la región fronteriza del Darién, pero eso es otra cosa".
Ferro también indicó de que en la implementación del plan los dos gobiernos se moverán "a pasos medidos".
"Afortunadamente no hay ninguna crisis por lo que no se requiere ningún gesto dramático, y eso es muy bueno para consolidar una relación positiva y normal," comentó.
Por su parte el propio Clinton, en un mensaje entregado al embajador Guillermo Ford durante la presentación de sus credenciales, reconoció que la reversión del Canal representa "un cambio fundamental en nuestras relaciones".
El mandatario aseguró que "esto no significa una reducción de nuestro interés en mantener las relaciones amistosas y mutuamente beneficiosas con Panamá".
"Ya estamos reuniéndonos con representantes de su gobierno para conformar la arquitectura de esa nueva relación," añadió. "Esperamos que esas reuniones resultaran en sólidas iniciativas para avanzar expeditamente nuestra agenda común".
Mientras el mensaje de Clinton está formulado en términos generales, como es la costumbre en esas ocasiones protocolares, los funcionarios del departamento de Estado fueron más precisos al señalar que por el momento la esencia de las gestiones bilaterales es "llegar a un acuerdo para crear un amplio marco de referencia de cuáles son nuestros objetivos comunes y como pueden ser armonizados".
Romero, así como funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad, dejaron la impresión de querer mantener el encuentro en un relativo bajo perfil hasta que las conversaciones con Panamá produzcan resultados más concretos.
En parte, esto se deba a que el plan presentado por Panamá aún requiere considerable elaboración, al igual que la reacción del gobierno de Estados Unidos.
Pero en algunos sectores del gobierno federal, como la DEA y la oficina del zar antidrogas, Barry McCaffrey, así como en el Congreso, aconsejan un compás de espera hasta que el equipo de la presidenta Moscoso consolide su liderazgo a través de propuestas concretas, tanto en su política exterior como a través de su proclamado programa de desarrollo social que todavía debe presentar a la Asamblea Nacional.
Esto refleja el carácter práctico de la visión que Washington tiene de las relaciones interamericanas, señalan los funcionarios, y de ningún modo pone en duda la capacidad de gobernar de Moscoso, a quien el académico conservador Mark Falcoff, un duro crítico de la política de Clinton, considera "la líder latinoamericana menos preparada desde Eva Peron".
Sin embargo el chapuzón de agua helada que le dio la empresa calificadora Standard & Poor al desplazar a Panamá de su ubicación como país estable para situarlo como uno de perspectivas negativas, ha dado pausa a los analistas y con seguridad no ayudará a la imagen incierta en el Congreso hasta que no se anoten "decisivas medidas" para estabilizar la situación económica, según informantes del poder legislativo.
"Lo importante en este momento es destacar que estos son contactos preliminares con el nuevo gobierno panameño para no crear demasiadas expectativas," advirtió una fuente interiorizada con los detalles de las consultas. "Aún falta mucho camino por recorrer antes de echar a andar una nueva relación, que creemos será más equitativa y satisfactoria de lo que tuvimos en el pasado".
En tanto, un portavoz del departamento de Estado anunció que "un alto funcionario" hará una exposición sobre las relaciones con Panamá a los medios informativos hoy al mediodía.
Aunque los aspectos de defensa del Plan Estratégico de Seguridad Nacional se ha llevado los titulares en Panamá desde que fue recientemente detallado por el ministro de Gobierno, Winston Spadafora, y el administrador del Canal, Alberto Alemán Zubieta, los funcionarios aquí apuntalan de que este enfoque no refleja "el sentido más amplio" de la propuesta panameña.
"En realidad el plan estratégico incluye todos los temas-la economía, la planificación del desarrollo social, la lucha antidrogas, la educación y la salud publica," señaló un funcionario que participó en la reunión bilateral del 23 de noviembre cuando la delegación panameña trajo el plan a la mesa. "Todos estos temas son parte intrínseca de la seguridad nacional de cualquier país".
"Esta misma semana el presidente Clinton volvió a enfatizar la importancia que el comercio internacional y la salud económica del país tienen para su seguridad nacional," añadió. "Así que apuntalar únicamente los aspectos militares del plan seria disminuir su verdadero sentido".
"También nos parece muy constructiva la idea panameña de entablar consultas con sus socios europeos y latinoamericanos en la fase preparativa del plan," añadió, refiriéndose a las declaraciones de Alemán y Spadafora que Panamá ha solicitado la asesoría de países como Francia, México, Canadá, Costa Rica e Israel.
Por otro lado, el enfoque que Spadafora y la prensa panameña dieron al plan le viene de perilla a los asesores políticos de Clinton, empeñados en rebatir las acusaciones de los sectores conservadores que denuncian el cierre de las bases estadounidenses como una amenaza para la "seguridad nacional" de Estados Unidos.
Para justificar la campaña que los grupos más radicales han lanzado contra la transferencia del Canal han reactivado los estribillos más alarmantes de la guerra fría, afirmando que el hecho de que una de las compañías portuarias más grandes del mundo, Hutchison-Whampoa, basada en Hong Kong, haya ganado licitaciones para operar sendos puertos del lado Atlántico y Pacifico del Canal representa un verdadero caballo de Troya para la "expansión de la China Roja".
La campaña ha tenido relativamente poco impacto en los grandes medios de información, pero si ha generado grandes titulares en algunos medios de habla hispana. Por ejemplo, un reciente ejemplar del Diario Las Américas de Miami despliega un gran titular de primera plana "Alarmante entrega del Canal: Miembros de la sociedad John Birch reiteraron su gran preocupación por el futuro del Canal", sobre una nota de la agencia EFE basada en una conferencia de prensa que tuvo la John Birch, un grupo de extrema derecha ya casi extinto.
En otro orden de cosas, trascendió que la delegación oficial de Estados Unidos que asistirá a los actos de la transferencia el 13 y 14 de este mes, sumará unas 45 personas, entre funcionarios como el expresidente Jimmy Carter, la secretaria de Estado Madeleine Albright, el enviado personal de Clinton para Latinoamérica, Buddy MacKay y el ex-embajador Sol Linowitz, además del propio Romero.
Se supo sin embargo que los dos presidentes de las comisiones de relaciones exteriores de la Cámara y del Senado, el congresista Benjamin Gilman y el Senador Jesse Helms, respectivamente, han rechazado las invitaciones de la Casa Blanca.
Por su parte, el embajador Ford, indicó que su gobierno también ha invitado "un buen número" de personas que participaron en la gesta de las negociaciones del canal, como por ejemplo el ex-embajador de Estados Unidos en Panamá, Jack Vaughn.
Comentando sobre algunos alegatos publicados en la prensa panameña, Ford apuntaló que "en ningún momento durante las conversaciones bilaterales se habló de una "remilitarización" o de bases militares."
"Mi gobierno y yo personalmente nos oponemos enfáticamente a revivir las viejas ideas de las bases militares o de centros multilaterales que sirvan para el entrenamiento de tropas estadounidenses," añadió el diplomático. "Una cosa es intercambiar información sobre el narcotráfico o la posible violación de las fronteras, otra muy distinta es tener bases extranjeras en nuestro territorio.
"Si Francia o Italia nos quieren suplir con helicópteros para la lucha antidrogas, muy bien, que vengan no mas. Pero eso no es instalar una base extranjera en nuestro territorio," concluyó.
También los funcionarios del departamento de Estado desmintieron categóricamente que los documentos que recientemente circularon en Panamá sobre materias de defensa y una supuesta "re-militarizacion" de las fuerzas policiales refleja la realidad de la temática abordada en las conversaciones bilaterales.
"Lo cierto es que hemos conversado sobre defensa en un contexto mucho más amplio," reconoció un funcionario, "pero el documento que esta circulando desde mayo cuando fue entregado al gobierno de