Altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos recibieron con un "cauteloso interés" la declaración de la presidenta electa de Panamá, Mireya Moscoso, de que estaría dispuesta a conversar sobre el posible alquiler de pistas panameñas a EU para el reabastecimiento de las aeronaves que participen en operaciones antidrogas en el Caribe y Centroamérica.
Aunque no hubo ninguna reacción oficial, altos funcionarios del gobierno del presidente Bill Clinton y de varios comités del Congreso no ocultaron sus expectativas de que un acuerdo similar al de los llamados sitios para operaciones de avanzada firmados con Ecuador y las Antillas Holandesas, sería bien recibido por Panamá.
La reacción de EU coincide con una reunión que durante dos horas sostuvo Moscoso y sus más cercanos colaboradores con el embajador de EU en Panamá, Simón Ferro. Los participantes arnulfistas y de la embajada prefirieron guardar estricto silencio sobre esta reunión.
"Sabemos que Tocumen tiene una pista demasiado corta para el tipo de avión que se usa para rastrear al narcotráfico aéreo y naval," dijo un alto
funcionario del gobierno a