Nación

Ex golpista y magnate irían a segunda vuelta en Ecuador


El coronel ex golpista, Lucio Gutiérrez, de izquierda, y el magnate Alvaro Noboa, de derecha, parecían encaminados a disputar la segunda vuelta de la elección presidencial en Ecuador, después de haber sido escrutadas ayer más del 60% de las mesas y a pesar del estrecho margen que les separa de otros tres candidatos.
Gutiérrez, de 45 años, quien encabezó en enero de 2000 un movimiento de militares e indígenas que derrocó al presidente constitucional, Jamil Mahuad, lideraba la elección con un 17.88%, seguido de Noboa, un empresario bananero y banquero de 51 años, con un 17.65% de los votos.
"Si Noboa y yo estamos encabezando es porque la gente dijo basta a los mismos políticos de siempre", dijo Gutiérrez, de 45 años, en sus primeras declaraciones a la prensa, tras conocer los resultados oficiales.
Por su parte, Noboa se mostró triunfalista y, levantando las manos ante las cámaras de televisión, señaló que los datos oficiales coincidían con sus proyecciones.
El socialista León Roldós obtenía el 16.46% de los sufragios, el ex presidente socialdemócrata Rodrigo Borja, con 15.20%, y el socialcristiano Xavier Neira (derecha) con 14.01%, de acuerdo con el cuarto informe del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Los dos candidatos con mayor número de sufragios deberán disputar una segunda vuelta el próximo 24 de noviembre, en virtud de que ninguno obtenía la mitad más uno de los votos válidos. Otra opción, totalmente improbable en este caso según el TSE, era que uno de los candidatos obtuviera un 40% de los votos y una diferencia de diez puntos porcentuales del inmediato seguidor, lo que también le daría el triunfo en la primera vuelta.
Las autoridades electorales aún no divulgaban cifras sobre abstencionismo en esta jornada electoral, para la que estaban inscritos 8.1 millones de electores.
El ganador de los comicios presidenciales sustituirá, a partir del próximo 15 de enero y para un periodo de cuatro años, al presidente Gustavo Noboa, quien asumió el poder un día después de que una rebelión indígena-militar derrocó el 21 de enero de 2000 al entonces presidente democristiano Jamil Mahuad, de quien era vicepresidente.
A pesar de las denuncias de irregularidades en algunos poblados del país, la jornada electoral se desarrolló en normalidad y bajo la observación de unos 200 delegados de organismos internacionales, entre ellos la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).
Por otro lado, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Carlos Aguinaga, admitió que se presentaron pequeños errores de organización en los comicios, pero dijo que éstos no empañaron el desarrollo general de las votaciones.
Aguinaga expresó que "siempre hay pequeñas cosas que se escapan al control de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional, de la organización electoral, pero en su generalidad ha sido un proceso pacífico y transparente".
Reconoció que en la localidad de Cojimies se presentaron dificultades porque algunos votantes expresaron sus protestas por problemas locales rompiendo urnas, lo que obligó a suspender la votación en ese lugar.
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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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