El recorrido, según denunciaron vecinos de la zona y operadores de turismo legales, le cuesta a los foráneos unos 25 dólares, pero no se le advierte que los caminos no cuentan con vigilancia y que podrían sufrir un accidente grave por la gran actividad del coloso.
Gilberto Chávez, administrador del Parque Nacional Volcán Arenal, dijo al diario local "Al Día" que los guías ilegales "engañan a los extranjeros, que ni siquiera les piden una credencial, con la promesa de ver lava y rocas incandescentes".
Estas personas conducen a los turistas a distancias menores de 900 metros del cráter del Arenal, donde la Comisión Nacional de Emergencia tiene prohibido el paso por el constante desprendimiento de materiales piroplásticos y el flujo de lava.
Desde septiembre de 2001 un decreto estableció un límite de 5.5 kilómetros alrededor del cráter para realizar actividades humanas, pues en agosto de 2000 una avalancha en el volcán dejó un saldo de un guía y un turista muerto, y otro extranjero herido.
Chávez reconoció que "es imposible controlar todos los pasos ilícitos que han abierto los guías piratas".
Según el funcionario, entran al Parque sin pagar la entrada, con grupos de 20, 40 o más personas, a los que "irresponsablemente les permiten estar en las áreas prohibidas exponiéndoles a grandes peligros". Para el representante del corregimiento de El Libano, Bustavino González, la excusa de que se trata de una carretera privada no es del todo cierta. Con el apoyo de la Gobernación de la provincia de Panamá, a través de la Junta Técnica Provincial, se logró comprobar que 12 de los 26 kilómetros de carretera que conducen al proyecto turísticos de Punta Chame son terrenos nacionales.
Además se comprobó que la vía existía mucho antes de que se construyera el centro turístico y que cubría hasta el corregimiento de El Líbano.
Debido a ello, asegura el edil, existen aún muchos obstáculos para la reparación de la vía hasta cerro El Tigre en donde se completan los 12 kilómetros de tierras nacionales y que está ubicado en el corregimiento de El Líbano.
Bustavino afirma que con anterioridad la carretera se conservaba en buenas condiciones gracias a la cooperación de las empresas dedicadas a la cría de camarón en estanque que funcionaban en el sector.
"Desafortunadamente con la aparición del virus de la Mancha Blanca la mayor parte de las empresas quebraron y por consiguiente se dejó de brindar mantenimiento a la vía", sostuvo.
Insiste en que la reparación de la vía ha sido una petición planteada a los tres ministros de Obras Públicas nombrados por este Gobierno, sin que a la fecha se halla recibido una respuesta positiva.
Tanto él como los representantes de los corregimientos de Punta Chame y Bejuco están dispuestos a aportar parte de los fondos con que cuentan para obras dentro de sus comunidades, para la reparación de la carretera. Bajo el inclemente sol, siete días a la semana y por varias horas, una cuadrilla de seis hombres trabaja sacando tosca de una fuente natural, ubicada a orillas de la carretera. El material extraído es transportado en un pequeño camión con capacidad para cuatro yardas y servirá para tapar los cientos de huecos que hay en la vía.
En un rápido recorrido hacia el Motel Punta Chame, el vehículo avanza con mayor facilidad debido a que los "cráteres" están rellenos de este material.
Moisés Alveo cubre su cabeza con un gorra y su cuerpo con una camisa de camuflaje, de las usadas por los militares.
Ella lo protege del duro sol mientras extrae la tosca, la cual sólo sirve para la época de verano, ya que durante el invierno "la lluvia se encarga de arrastrarla", como él mismo lo dice.
Alveo, al igual que el resto de sus compañeros, labora para el Motel Punta Chame y se dedica exclusivamente a esta labor.
Pasando la mano por el rostro quemado por el sol del trabajo diario, afirma tener ya tres años de estar dedicándose a esta tarea.
"La carretera está en muy malas condiciones y para invierno quizás no se pueda transitar por ella", afirma Rafael Aparicio, quien pertenece a la Asociación de Transportistas de Chame S.A. (TRANCHASA).
Detalló que esta situación perjudicará gravemente a estudiantes y a quienes trabajan en otros puntos del distrito de Chame.
Señaló que los múltiples puntos amarillos en la carretera, en referencia a los huecos que han sido rellenados con tosca, servirá de poco una vez inicien las lluvias y por el contrario hará aún más penoso el tránsito.
Cuestiona duramente la actitud del actual Gobierno que no se ha preocupado en "meterle mano a la carretera" al igual que critica la decisión tomada por el ejecutivo de no realizar el proyecto de reparación de los 12 kilómetros de carretera, aun cuando ya se había dispuesto la partida suficiente para ello.
Rechazó la tesis de que esta es una carretera privada, aludiendo al estudio realizado por la Junta Técnica Provincial.
Rafael Aparicio debe efectuar el recorrido de 26 kilómetros hasta Punta Chame cinco veces al día lo, lo que causa graves daños a su vehículo.
Pablo Escobar, otro de los transportistas que presta el servicio, afirma que en ocasiones debe acudir al mecánico hasta dos veces al día y por ende invertir en la compra de repuestos, en donde se gasta entre B/.40.00 y B/.50.00.
Alegó que aunque la población es consciente del estado de la carretera, las críticas por el incumplimiento en el horario son constantes.
"Ello se debe a que pocos son conscientes de que a medida que la carretera se deteriora aún más es necesario transitar más lentamente", dijo.
Otros que pierden por el mal estado de la vía son los pescadores, quienes alegan que el 50% de la carga se pierde debido a la demora en llegar al Mercado del Marisco, en la ciudad capital.
A ello se suma la inversiones que debes realizar para la reparación del vehículo que utilizas para transportar el producto y que suman arriba de B/.150.00.
El ex ministro de Obras Públicas (MOP), Víctor Juliao, había sentenciado la carretera hacia el Líbano y Punta Chame a no ser reparada bajo su administración por tratarse de una vía privada.
Actualmente no existe proyecto alguno en el MOP para la pronta reparación de la carretera ni siquiera de los 12 kilómetros ubicados en terrenos nacionales.