E l término "déficit habitacional" cobra vigencia una vez más, cuando se ha sentido en carne viva las penurias por las que atraviesan miles de panameños.
Luego del reciente percance, donde resultaron heridas dos mujeres al desprenderse parte de un balcón en el caserón T1-151, ubicado en la Avenida Ancón, en el corregimiento de Santa Ana, hay quienes piden una mejor morada.
La mayoría de las personas del lugar trabajan, algunos de día y otros de noche. Hay varios ancianos que viven de su jubilación.
Al margen de lo sucedido, tanto el ala izquierda como la derecha del caserón T1-151, están organizados en comités.
Situación.
Es evidente el mal estado del cielo raso, el techo con corrosión por el paso del tiempo, las filtraciones de agua y desde luego, otras partes del balcón en peligro de ceder, como sucedió el viernes.
Sin embargo, la tranquilidad, según percibió Panamá América, también habita el lugar, ya que no se encontró el "clásico" sonido de un equipo de música a todo volumen.
Solo el recorte de periódicos de la trágica desaparición del cantante "Danger Man", pegado en una de sus paredes.
Protagonistas.
Isaías Cañizales tiene un local debajo del balcón colapsado. Él no fue afectado, ni en lo personal, ni en su oficio, ya que realiza trabajos de restauración de muebles por encargo y a esa hora, ocho de la noche, había terminado su faena.
Una joven madre, Susana Espinosa, recordó que antes del desprendimiento del balcón, la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, había acudido al lugar para sugerir la creación de dos comités de residentes.
Mientras que Raquel Rodríguez señala que el balcón -ahora en ruinas- "tenía una pequeña rajadura nada más". Cada vez que se pasaba por allí el tramo se estremecía, recuerda. Precisamente madre e hija, que actualmente se recuperan, cayeron cuando pasaban por el pasillo, que es un tramo obligado junto a la escalera de acceso a la primera planta.
Coinciden que merecen adecuadas condiciones para mejorar su vida.