Luego de más de 13 años de instrucción sumarial, el Segundo Tribunal de Justicia fijó para 2 de febrero del año 2,000 la audiencia por el asesinato del obrero Sixto Barrantes, muerto durante una manifestación realizada en el año de 1986.
De acuerdo con las sumarias, Barrantes falleció a causa de golpes perpetrados por miembros de la denominada compañía Doberman de las extintas Fuerzas de Defensa, quienes se encargaron de reprimir a los trabajadores.
En las sumarias instruidas por la Fiscalía Superior se tomó declaración al exJefe de los Dobermans, Leonidas Macías y a otros integrantes de la compañía de los Doberman para determinar las circunstancias en que ocurrieron los hechos.
Según las pesquisas realizadas, Barrantes sufrió múltiples golpes en diversas partes del cuerpo que le ocasionaron la muerte, pero aún no se ha determinado con exactitud quienes fueron los responsables directos.
Una fuente judicial explicó que el proceso se dilató debido a que durante la dictadura militar fue muy difícil avanzar en la instrucción sumarial, ya que en aquellos momentos era muy difícil lograr la colaboración de quienes conocían de los incidentes.
La muerte de Barrantes se produjo durante una manifestación de Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO) y que fue reprimida por miembros de las fuerzas policiales con el uso de bombas lacrimógenas, perdigones y bastones.
Durante la represión policial, varios dirigentes obreros fueron arrestados y otros debieron ser atendidos en centros hospitalarios, afectados por perdigones y golpes. Los sindicatos y organizaciones obreras han exigido se determine la responsabilidad de quienes ocasionaron las lesiones que produjeron la muerte de Barrantes.