La principal figura detrás de la red que desviaba dinero de notarios para financiar las operaciones del Partido Panameñista y pedía, además, que se depositara una parte de los ingresos de los notarios en una cuenta bancaria de dos sociedades anónimas (Servicios Notariales y Administrativos y Panamá Best Realtors Corp.) fue el secretario privado del vicepresidente Juan Carlos Varela: Rafael Flores (hijo).
Los notarios primeros de Los Santos, Zairo Moreno; Paula González, de Coclé, y Nedelka Navas, de Colón, señalaron que Flores era la persona que los llamaba para indicarle la forma de proceder en la entrega o el depósito del dinero procedente de la facturación de las notarías.
En el caso del notario de Los Santos los aportes eran directos a una serie de copartidarios del colectivo Panameñista y al pago de las actividades políticas de ese partido. Las otras dos notarias (González y Navas) dijeron que Flores primero ordenó que el pago se hiciera a una cuenta bancaria de una sociedad anónima, vinculada con la abogada Fátima De La Guardia.
Al momento que cada uno de estos notarios ocupaba su cargo, recibía la visita o una llamada directa de Flores, informándole que debían compartir sus ingresos.
Navas dijo que esta situación le causó fuertes discusiones con Flores. “Me dijeron que yo tenía que dar a ellos 4 mil dólares mensuales o ellos me ponían un salario a mí de 2 mil 500 dólares. Les dije [a Flores y De La Guardia] que necesitaba hablar con Varela, pero Flores me cerró todas las puertas”, dijo Navas.
La notaria aclaró que nunca habló de dinero directamente con el vicepresidente, y que intentó llamar en varias oportunidades para informarle a Varela que “su secretario me estaba pidiendo plata”.
Sin embargo, nunca logró hablar con él. “Varela me dijo que en su gobierno no se daba plata, pero que si quería poayara un proyecto en Colón”, explicó Navas. “Varela nunca me pidió plata”, reiteró.
Navas realizó estas declaraciones al ser consultada por este diario, tras conseguir la información, y no denunció el hecho por iniciativa propia. Además, agregó que no autorizó la publicación del segundo y tercer cheque (incluidos enla edición de ayer) porque “no tiene que ver con presiones políticas”.
En tanto, la notaria González señaló: “No puse resistencia para hacer estos pagos”. Y dejó entrever que fue Flores quien la nombró en el cargo. “La verdad que en la posición que estamos los notarios, uno se abstiene de preguntar más de cuatro cosas”, añadió González.
“Nunca pregunté nada. Solamente De La Guardia se presentó como la enviada de Flores y todos los meses me hacían una especie de auditoría y me establecían cuál era el monto que debía poner en la cuenta bancaria”, especificó González.
Por su parte, Moreno, el notario primero de Los Santos, dijo que sus aportes económicos los tenía que entregar a diferentes personas designadas por el propio Flores. “Además Flores me pidió que pagara el alquiler de la sede del partido, la luz y todo tipo de ayuda que se presentara. Así funcionamos hasta que se rompió la alianza”, comentó Moreno.
Flores, uno de los secretarios de Varela, ocupó un cargo en la Cancillería durante el tiempo en que el vicepresidente estuvo al frente del Palacio Simón Bolívar.
Según registros de la Cancillería, Flores fue designado en el puesto de director general con un salario de 2 mil dólares y, además, gastos de representación por otros 2 mil dólares. En el momento que se rompió la alianza de gobierno, dejó su cargo. Este diario intentó comunicarse con Flores, pero este no contestó las llamadas que se le hicieron.