En Panamá se registran casos de personas que llevan a niños y niñas a trabajar a sus casas y no les pagan, lo que es una situación de esclavitud, afirmó la abogada Anayansi Turner, quien preside el Comité para Erradicar el Trabajo Infantil en Panamá.
Esta situación hace que el país no esté exonerado de un problema que afecta a un número considerable de menores.
Para la abogada, la mayoría de estos casos se registran en el trabajo doméstico, el que lleva al otro problema de privar al menor del derecho de educarse.
La falta de educación los pone en desventaja y desde temprano los margina económicamente, pues no estarán capacitados para responder ante las exigencias del mercado laboral, afirmó.
Indicó que un elemento que agrava esta situación es que las niñas menores de edad no conocen sus derechos y que incluso se han registrado situaciones de abuso sexual en su contra.
No obstante, adelantó que hace falta ampliar las investigaciones sociales para determinar si el trabajo doméstico se clasifica entre las peores formas de trabajo infantil. Explicó que entra en esta clasificación toda actividad que entrañe peligros para los menores.
Indicó que aunque los códigos de la Familia y del Trabajo estipulan que la edad mínima para trabajar son los 14 años, hay casos en que no se pagan las prestaciones debidas a los trabajadores con estas edades, lo que también es una irregularidad.
Aunque les pagan, se dan casos en que los menores sólo reciben 86 balboas mensuales, lo que es el 43% del salario mínimo legalmente establecido. De esta población, el 80% es explotada.
A juicio de la abogada, una de las respuestas ante este problema es que las autoridades fortalezcan la inspección laboral.
Indicó que también habría que revisar el monto de las sanciones que se imponen a los empleadores que incurren en estas anomalías, pues actualmente las multas son pequeñas.
La abogada lamentó que en el país exista una situación de tolerancia social o de complicidad entre las autoridades, los empleadores y el público en general, al no importar que las leyes se incumplan.
Otra de las respuestas a este problema, sería que el gobierno ratifique los convenios internacionales sobre trabajo infantil, como el 138 sobre la edad mínima, y el que elimina las peores formas de trabajo infantil, aprobado la semana pasada por la Organización Internacional del Trabajo.
El tratado internacional aprobado el 17 de junio en forma unánime por las 415 delegaciones de la OIT prohíbe, entre otras acciones, la esclavitud, el tráfico de niños y la prostitución.
El director de la OIT, el chileno Juan Somavía, señaló que emprenderán una campaña mundial para que los gobiernos lo ratifiquen.
En tono enérgico el directivo anunció: "Con esta convención, tenemos ahora el poder de hacer de la erradicación urgente de las peores formas del trabajo infantil una nueva causa mundial. A aquellos que explotan a los niños, forzándolos a la esclavitud, la esclavitud en pago de deudas, la prostitución, la pornografía o la guerra, les decimos: ºDeténgase ahora!""
La nueva convención rige para los menores de 18 años. Define las peores formas de labor infantil de la siguiente manera: todas las formas de esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, tales como la esclavitud en pago de deudas y el trabajo forzado; el reclutamiento forzado u obligatorio de niños para usarlos en conflictos armados; el uso de niños en la prostitución o la producción de pornografía; el uso de niños en actividades ilícitas, tales como el tráfico de drogas; y el trabajo que tiene probabilidades de perjudicar la salud o la seguridad de los niños.
Dijo Somavia que haría de la nueva convención una de las "Convenciones Centrales" de la OIT, que cubren los derechos fundamentales de los trabajadores de todas las edades, derechos tales como la libertad de asociación, el derecho a la negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzado y el fin de la discriminación.
MENOS DISCURSOS
Anayansi Turner, un tanto crítica ante los reiterados pronunciamientos de las autoridades panameñas contra el trabajo infantil, afirmó que las palabras no resuelven nada. En pocas palabras, insta a tomar medidas concretas.
Mencionó el caso de un comité que se integró durante el actual gobierno, el que no ha funcionado.
Para quienes se imaginan que el trabajo riesgoso sólo se da en las ciudades, Turner informa que las dos terceras partes se registra en el campo.
Menciona a los pequeños que trabajan en los ingenios azucareros, aunque destaca que con la privatización de estos centros de procesamiento de la caña, la situación tal vez mejore.
Adelantó que un equipo del comité que preside trabaja en un programa para rescatar a estos niños, los que generalmente proceden de áreas de extrema pobreza.
Otro de los casos que mencionó es el de los pequeños que ofrecen su mano de obra en los cafetales, y quienes residen en el Oriente Chiricano.
Detalló que estos panameños de corta edad emigran junto a sus padres a las áreas productoras de café, y prácticamente abandonan la escuela.
En Panamá, de acuerdo con la encuesta de hogares de 1994, hay unos 50 mil niños trabajando o buscando trabajo.