Nación

Foto de señoritas y esclusas, testimonio de la invasión de Estados Unidos a Panamá


Recuerdos alegres de un grupo de mujeres que estudiaron juntas en la secundaria y luego de varios años se volvieron a encontrar se tornan de pronto en recuerdos tristes y amargos porque, mirando una foto que se tomaron en las esclusas ven que hay una ausente.

Está[a allí, pero no está, porque aunque vive en el corazón y la memoria de todas ellas, que compartieron gratos momentos, su presencia física se hace notoria.

Teatro Lagartija, de Panamá, presentó ayer domingo en el Teatro Anita Villalaz como parte del FAE 2010 la obra Foto de señoritas y esclusas, que habla sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá el 20 de diciembre de 1989.

Esta pieza teatral fue escrita por el dramaturgo argentino Arístides Vargas con motivo de cumplirse en 2009 veinte años de aquella nefasta e inolvidable noche que dejó duelo, dolor y resentimiento en muchos corazones y hogares panameños, pese a que el dictador Manuel Antonio Noriega fue derrocado por la milicia norteamericana.

En ella actuaron Marisín Luzcando, Mariela Aragón, Maritza Vernaza, Natalie Medina y Martín Porto.

En la obra los personajes enfatizaban entre otros mensajes el hecho de que como una sombra los malos recuerdos siempre están allí, tocando a la puerta de la memoria que se abre para darles paso y vida. Entonces, el individuo aprende a vivir con esas imágenes que le hieren, que desprecia, que son parte de su ayer y que lo marcan para siempre.

 

Entre las jóvenes hay opiniones divididas respecto de si es necesario estar casado con el pasado o como mecanismo de defensa se puede recurrir a ideas ridículas, descabelladas y hasta a la amnesia, por la que a veces se opta a título personal y otras como colectividad.

Con juegos de palabras hablan sobre el manejo del duelo, de las pérdidas y el trabajo de reconstrucción mental y emocional, para seguir adelante, aunque lleven un costal de recuerdos dolorosos, de sentimientos de culpa, de cuestionamientos a la vida y a los que pudieron haber hecho algo para evitar las situaciones que son motivo de lamento y señalamiento con dedo acusador.

Mientras hay quienes abogan por el punto de vista de que como dice la frase, pasado pisado o borrón y cuenta nueva, están las que defienden a capa y espada la idea de que olvidar est[a prohibido, porque es como sepultar la historia y con ello parte de la vida y por eso los recuerdos están allí para mantener vivo lo que fue y no debió ser, para recordar que, como bien lo dijo una de ellas, el pasado puede volver a pasar, porque hay intereses creados, hay quien quedó con un sabor a derrota y anda husmeando porque siente que tiene asuntos pendientes y lo que es m[as, que es imprescindible.

 

Recuerdos, sentimientos encontrados, propósitos, despropósitos, enemigos fantasmagóricos y enemigos de carne y hueso que acosan unos y acechan otros o de vez en cuando dan una estocada en la memoria, el corazón, la carne, la confianza o el bolsillo, fueron desenmascarado por las mujeres artistas y el actor que hizo de pizzero y también de muro insalvable. Muro que mantenía vivos los recuerdos en las otrora colegialas que quería saltar y escapar de ellos porque la perseguían de día y de noche. Muro que teníaa que mantenerse en pie porque olvidar es casi ser cómplices, es de cobardes, de antipatriotas y de traidores.

Ese pizzero-muro, Martín Porto, fue el actor que interpretó a un elegante pariente panameño autoimpuesto, por la historia y por la permisividad de algunos gobernantes quienes metafóricamente hablando no pueden criar sus propias vacas y dependen del hato del vecino, que les cobra el precio del l[líquido esterlino de la consorte del toro como si fueran lingotes de oro y cada vez que se le antoja cambia las reglas del juego porque Balboa no pesa lo que Washington.

A través de esta obra, que fue una de las cuatro propuestas panameñas en el FAE 2010, se quiere rescatar apelar a la memoria colectiva para que colabore en el rescate de la historia, para que no permita que se sepulte con los muertos del 20 de diciembre de 1989. Se quiere que los jóvenes conozcan la historia de su Patria para que se la cuenten a sus hijos y los hijos a sus nietos.

 

Durante el drama histórico al fondo se proyectaba un audiovisual con fotos de la invasión. Fotos in[editas para muchos. Fotos que gritaban una verdad que intereses creados quieren opacar y acallar.

Hoy en la noche, la propuesta de Chile en el FAE 2010, a las ocho, es la obra Neva.

 


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538934
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América