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Gigantes verdes en riesgo de desplomarse sobre vías

Sucede que al estar en servidumbre pública y como se trata de especies grandes, deben mantenerse libres de ramas secas, ya que si se llega a desprender alguna a 20 metros de altura, con un peso de cinco libras, puede ocasionar la pérdida de una vida.


Inventarios 2013
  • 2 fueron las áreas en Calidonia que lograron ser inspeccionadas
  • 31 de las especies enfermas o viejas se encontraron en Avenida Cuba, el resto en Avenida Perú.

El día y la hora en que se pueda dar un incidente no se puede precisar, pero el riesgo de sufrir algún daño físico como material es inminente a causa del desmejoramiento que presentan los árboles más longevos de la ciudad.

Sucede que al estar en servidumbre pública y como se trata de especies grandes, deben mantenerse libres de ramas secas, ya que si se llega a desprender alguna a 20 metros de altura, con un peso de cinco libras, puede ocasionar la pérdida de una vida.

 

En el 2013, con el apoyo del Departamento de Cuencas Hidrográficas y Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), se efectuó un inventario en el área de administración de la Regional Metropolitana, donde se inventariaron 360 árboles viejos y enfermos, actualizando el censo realizado en el 2009, en el que se contabilizaron 278 especies.

En la isleta de la Avenida México, en Avenida Perú, Vía España, los parques Porras, Francisco Arias Paredes y el Omar son algunos de los sitios donde se han identificado un sinnúmero de árboles en esas condiciones. Algunos ya no existen.

Determinar la edad de estos robustos ancianos, en un país donde el clima es tropical e impide la formación de anillos de crecimientos en su tronco, es medio difícil cuando se desconoce quién lo plantó, señaló Marcelino Mendoza, del Departamento de Calidad Ambiental de la Anam.

 

Si se recurre a la historia, la mayoría de la masa arbórea del barrio La Exposición data de 1915. Los más abundantes son: caobas, higos y ficus, por lo general son árboles muy altos, miden de 15 a 20 metros de altura.

En esta área, además se han encontrado mangos, pero generalmente no son tan problemáticos porque no crecen muy altos y hay pocos en la servidumbre pública.

Los que sí son riesgosos son los caobas, comentó Mendoza, aparte de haber sido sembrados hace más de nueve décadas, es una especie que además de los embates de la naturaleza han crecido bajo otros efectos alternos al ambiente.

 

Aparte, el estado actual de muchas de estas especies han perdido su vitalidad, debido a que en el pasado no existió ningún tipo de reglamentación que prohibiera que les clavaran propaganda política o publicitaria, o que usaran su base para quemar basura.

Urge mantenimiento

La periodicidad del mantenimiento depende de la necesidad y la habilidad de los árboles de crecer. En la Anam se reciben de 10 a 15 solicitudes por semana para obtener el permiso de tala, la mayoría son en áreas privadas, debido a que en las públicas este trabajo tiene un costo de casi $300.

 

Especie como los caobas adultos tienen poco crecimiento vegetativo, pero si sus ramas tienen algún desmejoramiento se hace necesario podarlas. En este caso, la revisión debe ser cada dos años.

Presupuesto y equipo fueron los inconvenientes a los que se enfrentó la comisión instalada el año pasado para poder seguir con el censo y estado de especies, por lo que áreas como Río Abajo, Parque Lefevre, Ancón y el distrito de San Miguelito, se quedaron sin ser estudiadas.

En el lado de Parque Lefevre, Pueblo Nuevo y Río Abajo hay muchas orillas de ríos donde crecen los espavés, una especie sumamente peligrosa, porque sus ramas se cargan de agua y el peso hace que se rompan, sobre todo con un fuerte viento.

En el caso de San Miguelito, donde la gente construye en lugares no planificados se dan serios problemas. Un árbol pesa mucho y cuando el terreno se humedece se crea una capa de deslizamiento y eso provoca accidentes, enfatizó Carlos Guerrero, jefe del Departamento de Cuenca Hidrográfica de la región metropolitana de la Anam.

Por lo general, la mayoría de la masa arbórea vista el año pasado (40) está hueca en sus bases; pese a esto, algunos solo necesitan podarles las ramas y darles forma.

Mendoza explicó que el material que los soporta a ellos en la base, después del sistema radicular, hasta tres o cuatro metros está totalmente muerto o podrido. “Se debilita cuando el comején los destruye y deja de hacer la función que tiene, sostener al árbol”.

El control de plagas, de insectos y enfermedades es parte del manejo que debe dárseles a las especies.

Cuando en 1915 se sembraron los caobas, aunque ahora hay pocos, recordó el ingeniero forestal, se hizo sobre una densidad de población que era inferior a la de ahora.

Encima de eso, a todos esos árboles les han afectado el sistema radicular con las nuevas construcciones y las que se siguen edificando. El problema, recalcó Guerrero, es que cuando se construye cerca le cortan alrededor las raíces y solo quedan agarrados con la raíz pivotante (la que crece hacia y desde las que se desprenden otras raíces), que es susceptible al ataque de los comejenes.

Hay que educar

A pesar de que en el 2009 la tala de los árboles considerados centenarios quedó prohibida o condicionada, a través de la Resolución AG-0430, Mendoza, desde el punto de vista técnico, no ve necesario conservarlos si están enfermos, a menos que estén en sitios donde no hay riesgo, pero “en la ciudad tenemos que olvidarnos de ese sentimiento, porque en la senectud se mueren y antes de esos ellos se debilitan y se caen”, subrayó.

Al respecto, Rita Spadafora, directora ejecutiva de Ancón, sugiere que cuando se trata de una especie centenaria y que requiera ser talada, para evitar la oposición de la comunidad, es mejor que se les haga partícipes de la inspección para que se les expliquen las razones de la medida.

Consciente de las condiciones actuales de los árboles, la ambientalista destacó que se hace necesario que se cuente con profesionales capacitados que sepan de estas labores, así como es muy importante que se fortalezca la siembra de árboles adecuados en vías públicas.

Se requiere de un plan de arborización en reemplazo de aquellos que tengan que ser talados, donde se empiece educando a las personas sobre qué tipo de especie son los más aptos para plantar y a qué distancia.

Ensa cuenta en su página con una Guía de Arborización en la que figuran una serie de árboles y palmeras que solo crecen de cuatro a 10 metros de altura, recomendados para plantar en casa, espacios públicos o proyectos en construcción, de manera que no afecten el tendido eléctrico.


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940023
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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