El subadministrador general de la Autoridad Nacional del Ambiente, Gonzalo Menéndez, advirtió ayer que el gobierno no cuenta con los mecanismos para determinar qué ocurriría en caso de suscitarse un desastre con carga radiactiva a su paso por el Canal de Panamá; mientras que el especialista de la Autoridad del Canal, Fredy Chen, afirmó que el riesgo de accidentes durante el tránsito de estas cargas es mínimo, por lo que no hay razones para que esta institución prohíba su paso por la vía.
"Mientras que las normas establecidas por la Organización Marítima Internacional sean cumplidas por estos barcos no hay necesidad de que Panamá suspenda el tránsito de estos", apuntó el especialista en material químico de la ACP.
Indicó que de establecerse esta prohibición también se afectaría a hospitales e industrias del país que utilizan material radiactivo.
Durante el "Primer Foro Internacional sobre el Tránsito de Material Radiactivo por el Canal de Panamá" organizado por la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, Chen detalló que las mercancías peligrosas que atraviesan el Canal son: explosivos, sustancias inflamables, oxidantes, tóxicos, radiactivos y corrosivos.
Señaló que el 28.6% de todos los tránsitos que pasan por la vía acuática llevan algún tipo de mercancía peligrosa abordo, las cuales tienen que cumplir con el Código IMDG que es el Código Marítimo Internacional de Mercancías Peligrosas.
Explicó que el IMDG provee los requisitos internacionales para el transporte de mercancía radiactiva, en cuanto al empaque, cantidades permitidas, estiba, protección radiológica y barco.
Informó que durante los últimos 12 meses se dieron 48 tránsitos con cargas radiactivas o sea el 0.36% del total.
De acuerdo con Chen ante el hecho improbable de que la carga vitrificada caiga en el Lago Gatún, el material sería inerte porque no se disuelve en el agua, no reacciona, no se oxida ni se quema.
En tanto, Paul Levanthal del Nuclear Control Institute, manifestó que las empresas interesadas en este trasiego pintan el tránsito de estos buques como el "sueño de plutonio" y con argumentos totalmente descarados.
Puntualizó que existen pruebas de la vulnerabilidad de la seguridad en el tránsito de estos buques y advirtió del peligro ante un atentado terrorista en las aguas del Canal, cuyo efecto sería devastador para el país.
"La humareda radiactiva provocaría daños al agua, enfermedades de cáncer e inhabilitaría la zona por varios años", acotó Levanthal.
Recordó el robo del año pasado de un helicóptero panameño por la Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia (FARC), por lo que una situación similar podría ocurrir con un buque.
"Las palabras del propio jefe del Comando Sur antes de su retiro del istmo centroamericano indicaba que el Canal siempre sería un blanco de ataque por su importancia para el tránsito marítimo internacional", agregó Levanthal.
En el debate surgieron opiniones encontradas entre los representantes de las compañías encargadas del tráfico de los residuos vitrificados y los grupos ambientalistas.
Para el subadministrador de la ANAM, recalcó que difícilmente el gobierno podría destinar fondos para realizar estos estudios porque la prioridad en el país es dar respuestas sociales en otro orden.
Señaló que el Convenio de Basilea para Panamá es inoperante porque no está reglamentado, y sugirió una revisión de la legislación en materia de tránsito de carga nuclear y ambiental, establecer un sistema de monitoreo radiológico y planes de contingencia en caso de desastre.
Cuestionó el hecho de que durante los 80 años que el Canal fue administrado por los norteamericanos nadie haya planteado su inquietud referente a estos tránsitos.