Hombre luchador, honrado, responsable, a ti tus hijos te dicen hoy ¡Salud!
Esta fecha es especial igualmente para la reflexión, pues nunca es tarde para corregir errores y sanar heridas.
En medio de tantas carencias, muchos se sentirán tristes, pero deben tener presente que el amor llena y es una fuerza que siempre empuja hacia adelante. Para un hijo o hija, una palabra de aliento, un abrazo, un beso, es un tesoro inigualable.
Quienes ya no tengan físicamente a un padre deben inspirarse en esos seres que desde sus trincheras dieron la buena batalla de la vida y que enseñaron, como eficientes guías, el rumbo correcto.
Feliz Día del Padre a quien contribuye a llenar de orden, respeto y risas cada hogar, porque así es como se construye la anhelada paz.
- Dame oh Señor, una hija lo bastante fuerte para saber cuándo es débil, y lo bastante valerosa para enfrentarse consigo misma cuando sienta miedo; una hija que sea orgullosa e inflexible en la derrota; honrada, humilde y magnánima en la victoria.Dame una hija cuyo corazón sea claro, cuando deba erguir el pecho,Una hija que sepa conocerme a mí.. y conocerse a sí misma, que es la piedra fundamental de todo conocimiento.Condúcela te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado, por las dificultades y los riesgos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.Dame una hija cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; Una hija que se domine a sí misma antes que pretenda dominar a los demás, Una hija que aprenda a reír, pero que también sepa llorar; Una hija que avance hacia el futuro, pero que no olvide nunca el pasado.Y después que le hayas dado todo esto, agrégale, te lo suplico, suficiente sentido del buen humor, de modo que sepa ser seria, pero que no se tome a sí misma demasiado en serio.Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansendumbre de la verdadera fuerza.Entonces, yo, tu padre, me atreveré a murmurar: No he vivido en vano!
Qué orgullosa me siento de usted, qué agradecida me siento. ¿Qué he hecho para ganarme a un padre tan perfecto? Cuento los días y las horas hasta que nos volvamos a ver!
Gracias por ser mi Papa y Feliz Día!