En el partido Revolucionario Democrático (PRD) no existe ausencia de liderazgo, sino una inexistencia de un proyecto político definido, acorde con la actual etapa histórica, caracterizada por la globalización de la economía y la revolución de la información.
Tales planteamientos fueron formulados por Luis Adames ante la asamblea constitutiva del grupo "Nuevo Camino" del PRD, realizada en el día de ayer, en el que analizó el "Papel del Torrijismo en el Nuevo Milenio".
Adames denunció que en los últimos años la dirección del partido se fundió con el aparato gubernamental afectando el debate y los espacios de participación internos, tanto en la definición de las políticas partidarias como en lo relativo a las tareas y responsabilidades del ejercicio del poder político.
A juicio de Adames, la ausencia de la democracia interna, la exclusión de cualquier idea o personalidad disidente, la desmovilización de todos los frentes de masa, la renuncia del partido a liderizar las legítimas demandas sociales y económicas del pueblo y la desvinculación del colectivo del movimiento obrero y de masas, constituyen las verdaderas causas de la derrota electoral de mayo del 99.
En ese sentido consideró que la actual dirección del PRD tiene la urgente tarea de fomentar un amplio debate sobre el extraordinario costo político pagado por causa de las experiencias autoritarias y antidemocráticas de la pasada administración y para clarificar quiénes están realmente comprometidos con el compromiso social del ideario torrijista.
Adames dijo que para recomendar estas prácticas "autoritarias y antidemocráticas" es necesario renovar las estructuras internas del partido, y modificar los estatutos, para que el excesivo protagonismo de los lideres territoriales y de los legisladores en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y en el Comité Directivo Nacional (CDN) sea compensado por una adecuada representación de los liderazgos nacionales y de todos los sectores sociales.
Entre otros aspectos recomendó además la creación de una Comisión Nacional de Fiscalización, integrada de manera proporcional entre las distintas corrientes del partido, que se encargaría de lograr una recta y transparente gestión de los fondos públicos que asigna la sociedad al partido y con la obligación de controlar su uso adecuado y de rendir cuentas al Tribunal Electoral y al Comité Directivo Nacional (CDN).
Asimismo consideró necesario que la militancia perredista "mantenga alta la moral y el respeto de los valores superiores" de la convivencia, y adopte un código de ética partidaria que consigne los principios y conductas que deben regir a los miembros del partido, sobre todo a los dirigentes y a los que ocupan cargos públicos, en todas sus actuaciones.
Adames indicó que otro elemento ausente en la actual visión del PRD es el relativo a la definición de un proyecto político viable ante las realidades del nuevo milenio. Por ello, agregó, hace falta un esfuerzo colectivo, desde las bases para construir nuevos modelos en la relación del hombre con el hombre y en la relación de éste con la naturaleza.
Dijo que en el entorno político nacional, incluso en muchos sectores del mismo PRD, la tesis neoliberal que pretende hacer descansar el desarrollo en el enriquecimiento de los grandes empresarios, lo que, según la tesis, genera empleo, reactiva la mediana y pequeña empresa y una parte del ingreso generado pasa a las grandes mayorías en forma de servicios sociales, posibilitando así la disminución de la pobreza.
Adames recordó que esta falaz concepción ha fracasado en todos los países subdesarrollados, incluso la pretendida privatización de lo público ha causado más desigualdades sociales.
Ante estas circunstancias, manifestó, es necesario la redefinición de un proyecto político para todos, solidario y moderado que tenga como eje central al ser humano en todas sus dimensiones y necesidades, porque "la política es importante, pero en el proyecto que impulsamos, deben ser más importantes las personas".
En su presentación Adames también se refirió a la gestión del gobierno actual, al que calificó como incapaz de realizar lo prometido y que sólo ofrece la continuidad de lo existente con pequeñas e irrelevantes adaptaciones.