Jiménez, quien se mantenía amarrado por una soga, dijo que "en pleno siglo XXI, no era la manera de actuar, pues las cosas de podían arreglar dialogando".
La cacica suplente, Mijita Andrade, manifestó que la firma de Jiménez estaba plasmado en un informe a favor al proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, y que se iban a castigar a los" traidores".