En Panamá, la Fundación Shinmatsu (Pino Nuevo) está fortaleciendo su programa Guardianes de la Tierra, compuesto por niños, quienes tienen la labor de sembrar árboles.
"Queremos que los niños, que son el futuro del país, vean ese árbol de guayacán o de mango y enseñen lo mismo a sus hijos", expresó el presidente de la Fundación Shinmatsu, Jorge Matsufuji, a Panamá América.
Indicó que la organización que representa tiene un semillero de 60 mil árboles de guayacán, los cuales pretende sembrar con la ayuda de los niños, en diversos rincones del país.
Matsufuji explicó que optó por los guayacanes porque su color amarillo "es el que le gusta a los niños", además, cuando crecen son de gran belleza.
Añadió que los plantones serán sembrados en las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé, Veraguas y Panamá.
A pesar de sus esfuerzos por promover la reforestación, Matsufuji consideró que falta crear conciencia en la sociedad panameña, al respecto.
Para este defensor del ambiente, las personas que desconocen cómo crece un árbol y no han hecho nada para cuidarlos, esta es una oportunidad.
"Dios entregó este paraíso para dejarles un buen mundo a la próxima generación", manifestó.
La Fundación Shinmatsu fue creada por Matsufuji hace 17 años, quien se caracteriza por cubrir su cabeza y rostro con un sombrero de paja, con alas muy anchas, para protegerse de los rayos ultravioleta.
Los bosques y las plantaciones tropicales almacenan carbono y juegan un papel relevante en el ciclo de este elemento.
El Protocolo de Kyoto reconoce la importancia de reforestar para captar el dióxido de carbono.
Este acuerdo propone que países fuertes puedan comprar créditos de carbono a los que están en vías de desarrollo, en el sector de reforestación.