Nación

Hacinamiento y marginación genera ola delictiva en Santa Ana


Altos índices de pobreza, un desempleo que ocupa a gran parte de la población comunitaria, casas condenadas y la pérdida de la conciencia y solidaridad ciudadana, son elementos que se han sumado para convertir al corregimiento de Santa Ana, en uno de los puntos rojos en cuanto a seguridad civil se refiere.
Santa Ana, uno de los corregimientos más antiguo de la ciudad capital, cuyos límites se extienden a los barrios de El Chorrillo, Calidonia, Ancón y San Felipe, no escapa a la ola de violencia que se registra en todo el país, sobre todo en las áreas metropolitanas.
Robos, hurtos, lesiones personales, narcotráfico; y faltas menores, como el consumo de bebidas alcohólicas en las avenidas, son los delitos en orden respectivo que más detectan las autoridades en este sector. Y pese a que estos señalan que la actividad delictiva ha disminuido gracias a la eficaz labor de las unidades del orden público, los residentes de Santa Ana consideran que la situación en el sector se ha tornado sumamente peligrosa al punto que ya no se puede residir allí.
Para el director administrativo de la Junta Comunal de Santa Ana, Jesús Batista, se ha dado un agudizamiento de delitos como el "carterismo" y el robo de celulares, cuyos actores son fundamentalmente menores de edad. Añade que el problema de las bandas juveniles no tiene las dimensiones de otros barrios capitalinos.
Batista señala como áreas más conflictiva los sectores de Avenida Ancón, Calle Estudiante, Barrio Lindo, Calle 15 y 16 y calle Veraguas, donde la venta de estupefacientes, la total desatención por parte de los pares y las condiciones deplorables en que viven las familias de estos sectores, hacen del estilo del mal vivir, la norma de conducta.
Por su parte, Carlos Bristán, director de Asuntos Comunitarios, indica que muchos de los jóvenes de Santa Ana perciben como una pérdida de tiempo los diferentes programas que la Junta Comunal en coordinación con entidades como el ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, desarrollan en beneficio de estos grupos.
Agrega que los llamados para la realización de actividades como la creación de grupos juveniles, clases de karate, primero auxilio o grupos scout, son escasamente atendidas, "lo que muchas veces hace creer que en Santa Ana se predica en el desierto".
Las autoridades comunitarias perciben que el problema de los jóvenes que participan en las actividades delictivas se fundamenta en que sus padres han perdido toda autoridad sobre ellos, por lo que no es anormal que los hijos roben en las narices de sus progenitores.
Pese a todo esto, indican que la comuna santanera, se sigue trabajando de manera coordinada con la Policía Nacional y con la misma comunidad, para lo cual se ha puesto en marcha el programa de vecino vigilantes.
Por su parte, muchos residentes del área se mostraron insatisfechos con el trabajo que desarrollan las unidades policiales en el área, a quienes denuncian de estar en complicidad con los delincuentes, ya que luego de capturarlos los dejan en libertad a las pocas horas.
Esta denuncia fue refutada por una alta autoridad de la Dirección de Policía Nacional de la zona A, que prefirió mantenerse en el anonimato. El oficial indica que la entidad es culpada por una responsabilidad que en muchos casos compete a la misma comunidad.
Expresó que esta institución no es la encargada de formular cargos contra nadie una vez se logra su captura, "algunas veces capturamos a un ladrón y la persona afectada no formula los cargos para que ese delincuente sea procesado, a la policía no le queda otra medida que dejar al capturado en libertad por falta de una denuncia correspondiente.
El temor, las amenazas e incluso el tedio y pérdida de tiempo son algunas de las razones que hacen que la persona agraviada no formule la denuncia, detalló el agente.
La fuente policial manifestó su preocupación, en el caso específico de los menores de edad, debido a que a pesar de ser éstos quienes en su mayoría cometen las infracciones, son amparados por disposiciones legales que los protegen de recibir las sanciones merecidas por sus faltas.
Ilustró que tal fue el caso de un menor de edad sorprendido con una ametralladora M-16, que por su estatus jurídico fue puesto en libertad a las pocos horas, sin que se le aplicara ninguna sanción.
"Cuando la ciudadanía observa que uno captura a alguien con un arma de tan grueso calibre y que a las horas está en las calles, es obvio que piense que la Policía es cómplice de esta situación, sin entender que son las normas estatuidas las que permiten este tipo de falta", acotó.
No obstante, el oficial ratifica su compromiso de seguir trabajando con las autoridades de la Junta Comunal y la comunidad en general a fin de contrarrestar la ola delictiva que azota a Santa Ana y demás áreas del país.
Instan a los santaneros a hacer denuncias correspondientes a cualquiera de las líneas telefónicas que para tal fin se ha dispuesto. Asimismo las autoridades comunales pidieron a sus homólogos de gobierno coordinar programas que reduzcan la marginación de los residentes de ese corregimiento, que amenaza con convertirse en una bomba social a punto de estallar.
SILVIA GONZALEZ
Esto esta horrible a cualquier hora se registran robo y donde menos usted espera hay están los maleantes. Eso se da porque la justicia en este país no camina, apresan a los delincuentes y al rato están en la calle.
Igual de deficiente es la vigilancia policial, ya que casi no se ven las unidades por este sector y las que están ustedes saben como se manejan, el maleante paga y sigue adelante. Yo todo lo dejo a la justicia divina.
ENRIQUE ALVARADO
La delincuencia ha aumentado dramáticamente debido a que la educación en los hogares de este barrio se ha perdido y aunque las medidas que se han adoptado por parte de las autoridades de la Junta Comunal son continuas, esto no sirve para frenar la ola de robos, que en los últimos meses se efectúan contra personas con celulares, a quienes se les despoja del aparato. La vigilancia esta es pésima y los poco que patrullan están comprados por las personas que aquí venden drogas.
MARIA RODRIGUEZ
A pesar de los esfuerzos que realizan las autoridades policiales y de la Junta Comunal, las cosas continúan igual, no se ve que disminuya la delincuencia.
Uno de los problemas de vigilancia policial podría estar en que descuidan algunas áreas para proteger otras. Por lo menos uno ve muchos policías en el áreas de la Central, sin embargo cuando uno viene a este sector se encuentra que le pueden asaltar sin que nadie brinde la seguridad.
ROBERTO AGUILAR
Esto está que no se aguanta: droga, tiroteos y cosas como esas con las que vivimos quienes residimos aquí, debido a que después de las 10 de las noches no se ve ningún policía en el sector. Nos sentimos desprotegidos por la casi nula vigilancia. Entonces si uno observa son menores de edad quienes mayormente cometen los delitos. Algunas veces son capturados y llevados a la estación policial de San Felipe y a los 15 minutos los ves en las calles nuevamente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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