Aunque existen los controles y la fiscalización gubernamental, resulta difícil evitar que algunos cónsules de registro mercante actúen contra la ley y cobren una tarifa adicional a la establecida en la legislación panameña y remesen al país otra cantidad.
Así lo expresó el ex canciller José Raúl Mulino, quien además es abogado con experiencia en derecho mercantil y naviero.
Mulino aseguró que en ocasiones ha recibido las quejas de sus clientes por las actuaciones que han tenido algunos cónsules panameños vinculados al registro mercante.
"A mí me ha sucedido en algunos casos y estoy seguro que a algunos colegas también. Que uno no quiera hacer un problema de esto por razones de la imagen del país, es otra cosa, pero uno tiene que estarlos atajando", dijo el abogado.
Explicó que durante el gobierno del presidente Guillermo Endara, cuando le tocó fungir como canciller, había una estricta auditoría por parte de la Contraloría y de la Dirección Consular y de Naves, hoy Dirección General de Marina Mercante.
Los áuditos eran constantes y sorpresivos a las distintas misiones consulares que manejan recursos y los cónsules tenían que enviar a Panamá los recaudos.
Por otra parte, el canciller José Miguel Alemán advirtió que este es el único país del mundo donde se critica a "quienes trabajan", como es el caso del cuerpo diplomático y consular panameño.
Informó que aproximadamente hay 400 funcionarios en las sedes diplomáticas en el exterior, cuyos gastos alcanzan los B/.18 millones y el recaudo al Tesoro Nacional es de B/.50 millones.
"Hay un superávit de B/.32 millones en beneficio del Estado, aparte de todo el prestigio para el país, por lo que es el único país que cuando la gente trabaja bien se critica", enfatizó.
Afirmó que le extraña que el viceministro de Economía, Ricardo Quijano, no hizo esta denuncia cuando era funcionario del actual gobierno.
Quijano apuntó que el Gobierno debe fiscalizar con mayor rigurosidad a los funcionarios del servicio exterior para que envíen al erario las recaudaciones que están logrando en las embajadas y consulados, porque en muchos casos no se están remitiendo los ingresos que corresponden.
"Yo creo que lo que se aporta es menos de lo que realmente ingresa, porque muchos de los consulados se manejan inclusive como negocios privados y no como funcionarios de Estado. El servicio exterior lo peor que tiene es que a veces no envía al Estado los ingresos que corresponden", sustentó.
Sin embargo, el canciller reveló que existen rigurosas medidas de auditoría para verificar que los consulados funcionan adecuadamente.
El último escándalo en el servicio exterior lo protagonizaron los cónsules de Vietnam y Filipinas, Plutarco Arrocha y Juan Carlos Escalona, respectivamente, cuando el primero acusó a su compatriota ante el propio canciller Alemán de violar normas internacionales por vender carnés panameños de marinos en territorio de su jurisdicción.