“Es necesario revisar cuidadosamente los procesos de acreditación en las carreras públicas, incluyendo la Carrera Diplomática.
Ha habido irregularidades, que han conducido a la acreditación de personas no idóneas, basada en sus nexos familiares con personajes del gobierno de turno o su vinculación al partido dominante.
Estas irregularidades redundan en perjuicio de la administración pública y las relaciones exteriores en particular. Así lo indica, por ejemplo, la negligencia del gobierno en renovar a tiempo las preferencias arancelarias otorgadas por la Unión Europea, una muestra sobresaliente de desidia e incompetencia”.