Tres informes de expertos contratados por la Comisión de la Verdad para analizar los restos óseos de presuntos desaparecidos durante la dictadura militar encontrados en la provincia de Chiriquí se contradicen.
El primer informe elaborado por los científicos norteamericanos Frank y Julia Saul, reveló que los restos encontrados en esa provincia eran humanos.
Estos fragmentos de huesos humanos hallados debajo de una losa del antiguo cuartel de David, posteriormente los reexaminó la médico forense Ann Rous y llegó a conclusiones diferentes a la de los primeros análisis, señalando que no pertenecían a humanos.
Ayer el presidente de la Comisión de seguimiento, Alberto Almanza, aseguró que ante lo ocurrido la entidad contrató a la antrópologa colombiana Claudia Díaz, quien informó que parte son huesos humanos y parte se fauna, o sea, de animal.
Almanza aclaró que la Comisión no ha intentado ocultar ninguna prueba, pero que la entidad no tiene suficiente dinero para contratar nuevos análisis, mucho menos el Ministerio Público tiene la capacidad para hacer estas pruebas.
Asimismo, denunció que a partir de la entrega del informe final en el 2002 se han dado ataques para empañar su labor.
Según Almanza, pareciera que para algunos sectores de la sociedad es difícil aceptar que la primera necesidad de los allegados de los desaparecidos es el derecho a conocer la suerte que han corrido sus familiares, poniendo obstáculos a las averiguaciones.