De absurda calificó la Iglesia católica la propuesta para instaurar la pena de muerte, presentada por el diputado oficialista Marco González.
En tono enérgico, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, señaló al diputado González que “la pena de muerte no solo se rechaza a nivel de fe, sino también por respeto a la dignidad del ser humano”.
El máximo representante de la Iglesia católica en Panamá sostuvo que, ante los problemas de criminalidad que existen en el país, la pena capital no es la solución.
Ulloa también hizo un llamado a las organizaciones de justicia para que apliquen el verdadero espíritu de las leyes y aceleren el proceso de justicia, debido a la poca celeridad que reciben muchos juicios.
Pese a los señalamientos del arzobispo panameño, el diputado González sostuvo que seguirá adelante con la iniciativa plasmada por una porción de la sociedad que aboga por mayor segurida.
“Estoy actuando en función del querer de las víctimas que no han tenido ninguna protección ni voz”, argumentó.
El diputado proponente del polémico proyecto aseguró que no ha visto o escuchado algún pronunciamiento de la congregación católica ni de los defensores de los derechos humanos en cuanto a la situación que enfrentan las víctimas de los horrendos crímenes.
Propuestas.
El anteproyecto establece que la pena de muerte se establece y solo podrá ser aplicada a las personas condenadas por la comisión de un delito de homicidio agravado o femicidio, así como a los reincidentes por la comisión de los delitos de violación y otros delitos sexuales o por la comisión de delitos contra la seguridad colectiva que impliquen un peligro común, siempre y cuando la sentencia se encuentre en firme y debidamente ejecutoriada.
Agrega que la pena de muerte tiene carácter extraordinario y solo podrá aplicarse a los casos expresamente consignados en esta ley y no se ejecutará sino después de agotados todos los recursos legales.
Paralelo al proyecto de pena de muerte, González también presentó al prelado panameño una iniciativa que busca la construcción y equipamiento del Centro de Cumplimiento Insular, que alojará a todos los privados de libertad por delitos graves, cuyas condenas estén en firme y debidamente ejecutadas.
Reacciones.
Conocida la reunión entre el arzobispo panameño y el diputado proponente de la pena de muerte, los diferentes sectores de la sociedad civil no tardaron en mostrar su postura radical en defensa de la vida de todo ciudadano.
Fernando Díaz, en representación de la Alianza pro Ciudad, aseguró que es inconstitucional e ineficiente lo que pretende hacer el diputado de Cambio Democrático (CD).
Reconociendo el grado de violencia que se está viviendo en el país, Díaz aseguró coincidir con monseñor Ulloa en cuanto a que el caso hay que analizarlo con mayor conciencia y de forma fría.
“Si queremos hablar de la pena de muerte, sería como uno de los puntos de un gran diálogo nacional para buscar soluciones y no como una iniciativa aislada para responder a los deseos de más seguridad para el país”, indicó.
Sobre el tema, Maribel Jaén, de Justicia y Paz, también aseguró estar completamente de acuerdo con lo manifestado por monseñor Ulloa.
Jaén, Portugal y Díaz plantearon que debe existir el respeto por la vida, señalamientos que en un inicio formuló monseñor Ulloa, cuando afirmó que los victimarios muchas veces piden una oportunidad a la sociedad, y no se les puede negar.