El Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, exigió ayer que se “lleve a fondo la investigación por la desaparición y muerte” del sacerdote colombiano Héctor Gallego.
A casi cuarenta años de la desaparición física del sacerdote ocurrida el 9 de junio de 1971, monseñor Ulloa fue enfático al señalar que se debe hacer justicia, “no lo vamos a olvidar y no podemos olvidarlo”.
Hacer justicia en este caso, sostuvo Ulloa es “llevar a fondo la investigación de su desaparición y deslindar responsabilidades”.
Según el arzobispo, el nombre del desaparecido sacerdote “seguirá siendo aguijón que remuerde las conciencias, mientras no se haga justicia”.
El sacerdote Gallego desapareció durante la dictadura militar en la provincia de Veraguas, poblado de Santa Fe el 9 de junio de 1971 en circunstancias que todavía no han sido esclarecidas y aunque se responsabiliza al régimen militar de la época, no se ha podido definir quiénes fueron los responsables materiales del secuestro y desaparición del religioso.
A juicio de Ulloa “un poco de buena voluntad y memoria, aclararían el misterio” que ha rodeado este hecho.