Autoridades panameñas desconocen las pérdidas millonarias que pueden estar ocasionando al Estado panameño el consumo de bebidas alcohólicas, por la falta de un estudio analítico profundo, aseguró Carlos Smith, subdirector médico del Hospital Psiquiátrico Nacional.
Smith, quien también es especialista en temas de dependencia a las drogas, precisó que los daños físicos y pérdidas económicas son tan grandes, que por ejemplo ni la Cámara de Comercio sabe cuánto se pierde económicamente, producto del consumo de alcohol por una incapacidad entregada por un trabajador.
En Panamá, sostuvo Smith, necesitamos un estudio sobre las muertes relacionadas con la ingesta de alcohol y los gastos que acarrea, ya que esto está pasando desapercibido.
En materia de costos, dijo Smith, en Panamá no tenemos idea de lo que le cuesta el alcohol al Estado panameño, por ejemplo, en incapacidades que se entregan a las empresas los días subsiguientes a las fiestas.
"Hay una cantidad de millones en pérdidas, que ni la Cámara de Comercio lo tiene precisado, como es el ausentismo laboral relacionado con la ingesta de alcohol", enfatizó.
Aseguró que en Estados Unidos con un estudio realizado en 1997, los efectos negativos para el Estado producto del consumo de alcohol se estimaron en 100 billones de dólares.
Estas cifras incluyen los costos por accidentes de tránsito y muertes producto de estos, asesinatos por consumo alcohólico, pago de seguros, incapacidades laborales; entre otras consecuencias negativas, que en menor proporción se pueden estar dando en Panamá, pero también con costos millonarios.
Smith cuestionó también a algunos sectores que piensan ya en la legalización de la marihuana y la cocaína, haciendo un llamado para que piensen que hay dos drogas legales como el tabaco y el alcohol, con las cuales no se ha tenido un total control.
Dijo que el tabaco es una de las principales drogas legales relacionadas con la muerte tanto en Panamá como Estados Unidos, y seguida por el alcohol y con ninguna de ellas se ha tenido un total control como para pensar en legalizar el consumo de marihuana y la cocaína.
Indicó que en Panamá el consumo de alcohol se está haciendo algo normal incluso en menores de edad, al punto que en un estudio realizado durante una de sus investigaciones, detectó a una niña de ocho años tomándose una lata de cerveza con naturalidad impresionante.
Explicó que el problema, de este inicio temprano al consumo del alcohol, abre las puertas para el consumo de otros estupefacientes, ya que en muchos lugares donde se hacen fiestas tienen como aperitivo el alcohol y la cocaína se reparte a altas horas de la noche.
Expresó que esto demuestra la importancia de prevenir que tempranamente jóvenes consuman alcohol, ya que individuos que inician la ingesta alcohólica antes de los 15 años, tienen una tendencia cuatro veces mayor a desarrollar dependencia alcohólica, que aquéllos que beben alcohol antes de los 21 años.