Nación

Instalan Club de la Niñez en San Miguelito

El programa busca alejar a los menores del malsano mundo de las drogas, fomentando en sus vidas buenas actitudes y valores.


UNA BUENA noticia para los niños de San Miguelito. Ya no tendrán que visitar clubes de comunidades vecinas para poder divertirse, pues ya fue juramentado el "Club de la Niñez" en este Distrito.
Se trata de un club en el que niños y niñas aportan sus experiencias cotidianas, trabajan en equipo, y son constantemente capacitados en derechos humanos, perspectiva de género, cómo prevenir la violencia, entre otros temas.
En este nuevo club se les brindará atención integral, donde se desarrollan actividades deportivas, recreativas, culturales, musicales, entre otras.
El Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUMNFA) juramentó el grupo, que es apoyado por la Policía Nacional del área de San Miguelito.
Las autoridades exhortan a las familias de los infantes a participar en las actividades, "ya que con esto se mejora la autoestima del infante", señalan los organizadores.
Caminan por el pasillo mientras el vehículo está en marcha, hasta que logran sentarse en uno de los 55 puestos que quedan libres.
Al rato se escucha "baja esa música", pero el joven chofer no parece importarle los comentarios de este señor que apoya su bastón para no perderlo.
El ballenato continúa a su máximo nivel sin que el chofer logre escuchar a los desesperados usuarios que gritan ¡Parada!.
De repente un señor que va sentado en primera fila, algo histérico comienza a discutir con el conductor.
Exclama: "No sólo en Chile hay dictadores, también en Panamá". Algunos deciden no prestarle atención, otros reían; mientras que otros duermen.
El malhumorado anciano continúa diciéndole al chofer "no tienes licencia profesional, eres un pela´o que me tiene que limpiar los zapatos, eres una bruja".
Los demás se molestan cuando este cascarrabias se levanta y golpea al conductor que aún sigue sonriendo, quizás acostumbrado a estos casos particulares.
La discusión termina cuando en la parada del Parque de vía Porras en Avenida Perú, un bus de otra ruta le da un pequeño golpe al abordado por Panamá América.
Tanto el conductor como su ayudante se bajan, pero la lesión no pasa a mayores; continúa su recorrido para recoger a una mujer embarazada que entre tambaleos se logra sentar.
Aunque los acontecimientos sorprenden a la mayoría de sus ocupantes, los que van en los puestos de atrás protagonizan una historia de Romeo y Julieta y ni siquiera prestan atención a lo que ha pasado en el corto, pero problemático recorrido.
Al llegar a la parada de la Cresta frente a la iglesia Hossana, una alegre señora sube y exclama "Sonríe que Cristo te ama", mientras otra le pega a su hijo por no querer darle chocolate a su hermanita.
El paseo termina cuando nos aproximamos a la Universidad de Panamá donde este bus lucha con los demás competidores de las carreras, similares a las de Río Hato, con la única diferencia que dentro de éstos se transportan varias personas que no tienen nada que ver con carreras de aceleración. Ambos continuamos nuestros rumbos.
  • Los usuarios esperan que después de más de 25 años el sistema de transporte colectivo cambie y se mejore el servicio.


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177149
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América