El capitán Jaime Fábrega, vocero de la Asociación de Pilotos y Usuarios de Albrook, abogó ayer porque se logre un acuerdo entre los representantes del hotel Decameron y la Autoridad de Aeronáutica Civil (ACC) con respecto al uso del aeropuerto de Río Hato, para que se mantenga operativo y se convierta en un aeropuerto alterno.
Fábrega expresó que hay que tener presente como la mejor alternativa para Río Hato, su reapertura como un aeropuerto alterno al de Tocumen y no sería recomendable que sus terrenos sean cedidos para la ampliación de un proyecto turístico.
Hay que tener presente que además de la pista, el aeropuerto necesita de un área de amortiguamiento al final y los laterales de la pista para el momento en que alguna aeronave sufra algún percance. Algunos consideran que se trata de un simple herbazal que hay alrededor de la pista, pero no es así, se trata de un área de seguridad por cualquier circunstancia o contratiempo.
Representantes del hotel Decameron expresaron esta semana su interés en lograr un acuerdo con la AAC a fin de poder seguir ampliando su infraestructura turística en áreas que hoy ocupa el aeropuerto de Río Hato.
Fábrega dijo que mantener el aeropuerto en un área habitada, no es ningún problema, pues en Estados Unidos y en muchos países del mundo hay aeropuertos en medio de muchas ciudades, siempre y cuando se cumpla con las medidas de seguridad y dejando las áreas de amortiguamiento requeridas.
El capitán se mostró en desacuerdo con cualquier opción que involucre ceder, vender, traspasar o trasladar el aeropuerto y apoyó la postura de Jorge Rodríguez, de la AAC, en contra de un acuerdo al respecto.
Añadió que de la misma forma en que no sería recomendable pedir que alguno de los hoteles ubicados en el área se mueva quince o veinte metros, tampoco se puede hacer eso con el aeropuerto, pues no se trata de un sofá.
El capitán Fábrega mencionó además su rechazo al uso del aeropuerto de Río Hato como pista para carreras de autos pues esta estructura no fue diseñada para estos fines y eso podría causar daños irreparables.