El voto de castigo pudiera dejar fuera de combate a aquellos dirigentes políticos y candidatos que acostumbran a utilizar frases ya escuchadas en nuestro medio como: "corruptos", "ineptos", "fantasmas, oportunistas y muertos políticos".
Expertos consideran que llegar a los extremos para descalificar al contendor daña cada vez más la ya desgastada clase política y podría llevar al electorado a dar votos de castigo.
"¿Qué se puede esperar si alguno de los políticos que se dedica al insulto sale de Presidente?", esta es la pregunta que se hace la presidenta de la Comisión de Justicia y Paz, Maribel Jaén, quien considera que los descalificativos entre los políticos no ayudan a una cultura democrática que pide respeto y tolerancia.
Mientras, el analista político, Edwin Cabrera, expresó que "los insultos, las diatribas y las calumnias son una forma de descalificar al adversario, pero los políticos no quieren entender que se le gana al contrario con los votos".
Por su parte, Magaly Castillo de Alianza Ciudadana, manifestó que las peleas internas de los partidos "no le interesan a los ciudadanos y se debe tener cuidado con la violencia, por eso hay que predicar con el ejemplo".
No obstante, algunos políticos han dado los primeros pasos de acercamiento, entre ellos, la exmandataria Mireya Moscoso y Alberto Vallarino, quienes acompañaron a Guillermo Endara a su proclamación como candidato presidencial por Vanguardia Moral. Mientras que Juan Carlos Varela y Ricardo Martinelli no asistieron. Los que aún no han hecho su parte, tras encontrarse en plena elecciones internas son los miembros del PRD, que aspiran a dirigirlo.