Todos los desechos sólidos hospitalarios representan un peligro para el personal administrativo, médicos, visitantes y pacientes, si no son manejados adecuadamente. Pero mayor riesgo tienen los desperdicios que se consideran peligrosos.
Los desechos sólidos hospitalarios se clasifican en comunes, especiales y peligrosos, siendo estos últimos transmisores de enfermedades como la hepatitis B, el SIDA, la tuberculosis, trastornos por sustancias químicas y otras enfermedades infecciosas, manifestó Yasmina Rojas, de la Unidad Técnica de Salud y Seguridad Ocupacional y Ambiental de la Caja de Seguro Social (CSS).
Estos desperdicios no tienen contacto con el personal, pues son enviados en contenedores por elevador, luego trasladados en camiones a un depósito temporal, en espera de que sean retirados por el Municipio de Panamá, acotó Rojas.
Indicó que lo ideal es que los desechos considerados como infecciosos sean manipulados con un equipo especial, pero antes son tratados en el laboratorio, donde se extraen muestras para disminuir su peligrosidad.
La funcionaria dijo que el Municipio de Panamá cumple con recolectar los desechos, pero la necesidad de equipo especial es imperante. En la actualidad utilizan un vehículo que reúne algunas características básicas para transportar la basura hospitalaria.
Dijo que cuando no cuentan con el vehículo adecuado, los desechos son trasladados en camiones volquetes, no compactadores. Igualmente dijo que al personal administrativo, médico, de enfermería y de los servicios especiales como mantenimiento y doméstico, se le brinda capacitación continua. Aunque no tienen contacto directo con los desechos peligrosos, es importante que conozcan el manejo apropiado.
También el Departamento de Admisión, a través de volantes, informa a todos los que llegan al Complejo Hospitalario Metropolitano sobre la importancia de los desechos y su debida segregación, especialmente los comunes, porque son los que más se genera.
Manifestó que están elaborando un plan piloto de etiquetar las bolsas de basura para saber de dónde provienen los desechos y la instalación de televisores en cada sala para reproducir videos que ilustren sobre el manejo de los desechos sólidos hospitalarios.
El subdirector de Servicios Generales del Hospital San Miguel Arcángel, Constantino Guevara, destacó que una empresa recolecta los desechos y tienen una instalación especifica para cada uno de estos desperdicios.
Dijo que la basura peligrosa se deposita en un local con aire acondicionado y es aislada del resto de las instalaciones en las que haya desperdicios comunes, como es el caso de las oficinas y la cocina.
Añadió que en cada oficina tiene un recipiente con bolsas negras para la basura normal, y en los lugares donde se manejan desperdicios peligrosos como las salas de parto, usan cestos con bolsas rojas.
En tanto que una empresa privada que tiene contrato con el Municipio, recoge los desechos peligrosos y los traslada todos los días en la mañana. Guevara señaló que en lugares como el laboratorio, hay unas trituradoras de jeringuillas y en las demás áreas tienen contenedores con bolsas debidamente identificadas con los colores negro y rojo.
Recordó que entre agosto y septiembre del año pasado se realizó una campaña en la que se invitó a personal especializado de otros hospitales y del Ministerio de Salud, quienes se encargaron del entrenamiento.
Actualmente existe un comité de enfermeras que informa a la población sobre la apropiada segregación de la basura hospitalaria. George Saénz, de la Dirección de Aseo Municipal y Domiciliario (DIMAUD) aclaró que según la ley No. 46 de 10 de noviembre de 1947 le corresponde al Ministerio de Salud, la recolección de los desperdicios hospitalarios y no a esta entidad. Sin embargo, en 1993 la entonces DIMA acordó brindar el servicio de recolección a los hospitales y centros, porque el Ministerio de Salud (MINSA) no tenía como hacerlo, afirmó Saénz.
Agregó que no cuentan con un presupuesto para cubrir los gastos que involucra la recolección de esta basura, por lo que han tenido que utilizar una parte de la tasa de aseo que pagan los ciudadanos y las asignaciones que reciben por parte del gobierno.
Actualmente se recoge un promedio mensual de 106 toneladas de desperdicios, por lo que le piden al MINSA considerar la posibilidad de proporcionarles un presupuesto para comprar otro vehículo que cuesta aproximadamente medio millón de dólares, pues las necesidades en el área de salud van en aumento.
Por otro lado, se refirió a un incidente en una clínica privada en la que un empleado al recoger la basura (desechos comunes) se puyó, por no contar con un programa de segregación apropiada de los desperdicios. Esto ha provocado que los juzgados de aseo visiten las clínicas para obligarlas a cumplir con lo que exige la ley.
Saénz enfatizó que a los empleados se les proporciona guantes, botas, mascarillas, gorras, delantal y tienen un programa de vacunación cada seis meses contra todas las enfermedades de las que puedan infectarse. Comentó que los empleados deben bañarse al entrar y salir con agua caliente, su ropa es lavada en una tina especial y no pueden llevársela a su casa.
Además de esto, cuentan con un seguro de vida que les da la institución que va de los 10 hasta los 40 mil balboas y tienen otro seguro especial por este tipo de trabajo.