Las secuelas del mal tiempo siguen afectando la provincia de Bocas del Toro. En los últimos meses, dos inundaciones han sacudido a los bocatoreños, lo que ha provocado incontables pérdidas en las residencias.
La tristeza por haber perdido todo, mantiene sumergida en una profunda preocupación a muchos de los residentes de Bocas del Toro.
Testimonios.
Einar Arjona recuerda cómo el río se llevó la cría de cerdos que tenía, al igual que las gallinas, sin poder hacer nada.
Por otro lado, Yanary Ábrego es una de las damnificadas, y al regresar a su hogar quedó sorprendida al ver que había perdido todas sus pertenencias, entre ellas ropa, colchones, entre otros enseres.
Otras afectaciones.
El Ministerio de Salud confirmó la atención médica a 664 personas enfermas en los ocho albergues, localizados en los distritos de Chiriquí Grande y Changuinola. Los damnificados fueron enviados a sus hogares. Por otra parte, el cambio en la alimentación provocó diarreas en la población, sobre todo en los indígenas.
Los 42 mil habitantes de Changuinola y El Empalme recibieron agua potable en horas de la tarde de ayer, luego de permanecer sin el abastecimiento del vital líquido desde hacía ocho días.
La comunidad tenía que utilizar agua de la empresa bananera para hacer sus quehaceres y para cocinar, mientras el MINSA llevaba agua en carros cisterna a estas comunidades, de forma sectorizada.
Ahora, las personas temen por las enfermedades que se puedan generar como consecuencia de las inundaciones.
Comunidades fronterizas.
Rosalía Gran Tobar, panameña residente en Costa Rica, no se pudo quedar con los brazos cruzados y decidió volver a su país a solicitar ayuda. Son 46 familias que están en serios problemas y no tienen comida.
La llena, como denominan a las inundaciones, subió casi al techo de las residencias y ahora lo han perdido todo, y la única esperanza es que el Gobierno les extienda la mano, pues también son panameños.
Tobar explicó que no hay nada que comer y cruzaron la frontera para ver si los panameños le daban algo de ayuda. Manifestó que a quienes no están en los albergues costarricenses no les dan nada.
Piden al Gobierno que les envíe alimentos, ropa, colchones y sobre todo, agua porque hay sectores que aún están inundados con lodo y no tienen cómo sacar a las personas de estos lugares.