Las huellas de la invasión militar norteamericana a Panamá -ocurrida el 20 de diciembre de 1989- aún se encuentran frescas en el país.
Han pasado 18 años de este acontecimiento y los familiares de las víctimas siguen luchando "para que la fecha no sea olvidada por los panameños".
González criticó duramente a los sectores políticos -incluyendo a sus copartidarios- por querer lanzar un manto de olvido a lo ocurrido, y anunció que "primero Dios, los diputados aprobarán una propuesta de ley para declarar el 20 de diciembre día de duelo nacional".
Ricardo Martinelli, de Cambio Democrático, tildó estos señalamientos como "falso nacionalismo", aduciendo que González busca justificar su presidencia en la Asamblea.
Héctor Ávila, dirigente de los damnificados de la invasión, participó en la actividad y reiteró que desde 1990 un total de 272 familiares de las víctimas interpusieron una demanda de reparación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, "la cual está paralizada, porque Estados Unidos no reconoce la invasión ni su obligación de pagar".
La demanda alcanza los B/ 2 mil millones.