Organismos internacionales de investigación siguen la pista en Panamá de una europea apodada "La Brujita", radicada en Chiriquí, presuntamente vinculada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La mujer, de nacionalidad italiana y cuya identidad no fue revelada, tiene una cuenta bancaria a la cual se le traspasó dinero que provenían del colombiano Rodrigo Granda, involucrado en el decomiso de B/ 438 mil de las FARC, por las autoridades de Costa Rica en marzo de 2008.
Esta misma mujer poseía un apartamento en la ciudad capital, donde se reunió con los colombianos Ovidio Salinas Pérez, conocido en los registros de las autoridades como "El Embajador" de las FARC en Panamá y Venezuela; y Jesús Emilio Carvajalino, alias "Andrés París", sindicado por homicidio agravado, secuestro y hurto calificado en su país desde el 2004.
Sobre Salinas Pérez, se conoció que vive en Cuba desde hace algunos años y que sobre él pesa una orden de captura internacional emitida por la INTERPOL, luego que Estados Unidos lo incluyó en la lista de "terroristas" en septiembre de 2008.
Las autoridades perdieron el rastro de Salinas, quien operó por varios años en Panamá como el encargado de buscar financiamiento como coordinador de la Comisión Internacional para las FARC en Centroamérica y el Caribe.
Este colombiano, que milita desde hace más de 30 años en la guerrilla de su país, oculta su identidad con documentación falsa utilizando los nombres "Juan Antonio Rojas, Jhonny Chávez y Alfonso", cada uno con pasaporte.
Operación.
A estas personas se les asocia con la compra de propiedades que sufren mejoras para traspasarlas o venderlas a terceros y luego transferirlas a posibles testaferros de las FARC que se alojan en Panamá.
Informes a los que tuvo acceso Panamá América revelan que los testaferros hipotecan las propiedades en alguna entidad bancaria, para posteriormente venderlas a un costo mayor al que se adquirió inicialmente.
Pero las operaciones no sólo se realizaban en la capital, la "Brujita" junto con la esposa de Salinas, la panameña Lucinia Bonilla, llevaban a cabo las diligencias de un lote de terreno en Colón, presuntamente a favor de una persona con vínculos con la guerrilla, luego que "El Embajador" salió de territorio panameño.
Vinculación.
Luego de la muerte de Raúl Reyes, abatido durante un ataque aéreo del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, en marzo de 2008, se descubrió por sus archivos de computadora algunas transacciones y conexiones que se realizaban a favor de la FARC en diversos países, entre ellos Panamá.