Familiares de una menor de 10 años que fue abusada sexualmente hace un año, supuestamente por funcionarios de la Sala de Paidopsiquiatría de la Caja de Seguro Social, piden justicia, luego que la fiscal sexta de circuito Zuleika Moore solicitó el sobreseimiento del caso.
A pesar de que en la vista, la fiscal señaló que se acreditó el delito de abuso sexual contra la menor, solicitó al juzgado decimocuarto penal el sobreseimiento provisional del proceso, ya que no se encontró a los responsables del hecho.
Esta situación desconcertó a la familia y a su abogada Corina Cano, ya que en la investigación se solicitaron varias pruebas que podían dar con los responsables del delito, pero estos elementos no se hicieron efectivos.
Cano explicó que una de esas pruebas era que se solicitara a la CSS los expedientes con la foto de cada uno de los funcionarios que laboraron en el turno de la noche, los días que la niña estuvo recluida en esa sala.
Este elemento se solicitó con el fin de que la menor reconociera al técnico que la obligó a hacerle sexo oral y a la enfermera que la besaba en todo el cuerpo.
Sin embargo, la fiscal solo solicitó el expediente con los datos generales de los funcionarios sin las fotos.
Otra prueba que se pidió era que se interrogara a esos funcionarios, pero la fiscal solo llamó a declarar a los que laboraron en el turno del día, a sabiendas de que el hecho se registró en horas de la noche.
La representante legal de la familia presentó una oposición a la vista fiscal que emitió Moore, basándose en que la funcionaria no realizó una buena investigación porque no cumplió con lo solicitado.
Mientras tanto, la niña que ahora tiene 10 años de edad continúa en tratamiento psicológico debido a los abusos sexuales a los que fue sometida en esta sala, en donde fue hospitalizada por un fin de semana en mayo de 2011, debido a fuerte cuadro de depresión que le ocasionó la muerte de un familiar cercano.
Su mamá sospechó que algo le sucedía a la niña, porque estaba muy deprimida, gritaba cuando se acercaba la noche y cada vez que veía a alguien vestido de blanco, se asustaba.
La niña relató a sus padres lo sucedido durante ese fin de semana y se presentó la denuncia.